Andrés Aberasturi – A vueltas con la Constitución


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

Resulta cada vez más complejo el panorama político español. Cada vez que nos llega una buena noticia de que la cosa económica mejora, la oposición en pleno lanza a la cara los millones de parados. Y tienen razón. Pero digo yo que pare que llueva, para que caigan las benditas gotas en este secarral terrible del paro, tendrá primero que haber nubes y esas nubes vienen a ser la macroeconomía. Podemos discutir si este sistema de recorte y tente tieso es el mejor -que muchos creemos que no- pero los resultado están ahí aunque la lluvia tarde en llegar.
Pero ya todo esto ha pasado a un segundo plano incomprensiblemente. Ahora lo único que preocupa es lo que dice Podemos, lo que ofrece Pedro Sánchez, lo que calla Mas, que aprueba pero no publica su ley de consulta, y Rajoy que sigue comunicándose con el personal a bese de videos caseros.
A ver; El PSOE acusa al Gobierno y a la Generalidad de no mover ficha. Pero es que si Mas no publica oficialmente su polémica Ley, el Gobierno no puede llevar al Constitucional algo que no existe oficialmente, de forma que a fecha de hoy sólo hay puestas en escena municipales que carecen de otro valor que no sea el simbólico. Y mientras, Pedro Sánchez insiste en invitar a algo que no puede solucionar nada de forma inmediata: hagamos una nueva Constitución para un estado federal. Pero claro, eso no se improvisa y si de lo que se trata es de cambiar la Constitución para que les guste a los independentistas catalanes, pues va a ser que no, porque están hartos de decir lo que quieren: ni federal, ni confederal, ni autonómico ni otra cosa que no sea la independencia pura y dura. Y en eso están, así la propuesta del PSOE ni va a frenar ni va a retrasar nada. Pero es que Izquierda Unida reclama la autoría de esa apertura de un periodo constituyente con un deseo clave y perfectamente discutible, la instauración de la república y un argumento bastante peregrino que lo utiliza no solo IU sino también Sánchez y hasta Podemos: «nosotros no hemos votado esta Constitución». Ya ¿y qué? No la han votado los que no tenían edad para votar y, naturalmente los que no habían nacido. Pero es que las constituciones de los países no son precisamente los presupuestos generales que se presentan cada año; cuanto más valor tienen es cuanto más perduran y son la base que asegura el futuro de todos con todas las modificaciones y enmiendas que se quieran hacer. Y claro que Sánchez no votó la constitución, pero si la votó -y jugó un papel fundamental- un partido llamado PSOE del que es secretario general para todo, para lo bueno y para lo malo.
Quizás yo no entienda mucho de la cosa pero pretender que cada generación abra un proceso constituyente -con lo que cuesta llegar a acuerdos- me parece un poco exagerado como realidad posible y un poco infantil como argumento. Cámbiese lo que haya que cambiar pero cargarse así por las buenas un acuerdo que ha proporcionado el mayor periodo de estabilidad y paz en España, me parece escasamente razonable.

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