Julia Navarro – Escaño Cero: «¿Y ahora qué?».


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Estamos donde estábamos, en la constatación de que el 9 de noviembre no se puede celebrar un referéndum en Cataluña. Esta es la conclusión a la que ha llegado CiU después de varias horas de reunión con el resto de los partidos que apoyan la convocatoria del referéndum sobre la independencia de Cataluña.
En realidad no es que CiU y Artur Mas se hayan caído del guindo, siempre han sabido que el referéndum no se podía celebrar, pero desgraciadamente su constatación no hace que las cosas vuelvan a la casilla de salida porque la actuación irresponsable de Artur Mas y los suyos, han provocando una fractura social en la sociedad catalana.
Así que ahora Artur Mas busca salvar la cara y que CiU no quede mal del todo.
La convocatoria de elecciones, parece en principio la única salida, salvo que pretendan volver a sacarse algún conejo de la chistera e intentar retorcer algún artículo del Estatuto. El problema está en que sus socios de Ezquerra quieren tirar por la calle de en medio y declarar la independencia.
Así las cosas no dejo de preguntarme como es posible que la irresponsabilidad y empecinamiento de un hombre, en este caso Artur Mas, ha podido colocar a Cataluña en el borde del abismo.
Como la lluvia fina ha ido calando en amplios sectores de la sociedad catalana la idea de que si Cataluña tiene problemas es por culpa de la España manirrota que gasta su dinero. Lo peor es que una mentira repetida miles de veces se termina convirtiendo en el huevo de la serpiente.
Hay voces que defienden que hay que ofrecer una salida airosa a Artur Mas, ayudarle a deshacer el entuerto, tenderle una mano. Seguramente hay que hacerlo por mucho que repugne tener que ayudar a salvar a un político que ha provocado la mayor crisis política e institucional desde la restauración de la democracia en España.
Por lo pronto el presidente Rajoy ha dejado dicho en los últimos días que está dispuesto a dialogar con Mas, y desde el PSOE Pedro Sánchez no deja de repetir, como si fuera un mantra, que la solución pasa por una reforma de la Constitución. Es decir que Mas tiene puertas abiertas por donde salir del embrollo en el que él mismo se ha metido, ha metido a los catalanes, y al resto de España.
Muchos catalanes se han encontrado con el anuncio de que el 9 de noviembre no habrá referéndum y sin duda la noticia les ha provocado una enorme frustración. Y es que desde la Generalitat, Artur Mas y los suyos vienen haciendo una política mentirosa, engañando a sus conciudadanos de que era posible lo que siempre supieron que no lo era.
¿Y ahora qué? Bueno pues ahora es de esperar que Artur Mas no tenga más ocurrencias. Aunque llamar ocurrencias a lo que viene haciendo es ser muy benévolo. Pero dejémoslo estar, al menos hasta ver si es capaz de actuar responsablemente y no continuar provocando falsas expectativa y por tanto frustración en la sociedad catalana.

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