Escaño Cero – «De tarjeta en tarjeta»


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Pedro Sánchez se ha mostrado implacable con los consejeros socialistas de Bankia que utilizaron la polémica tarjeta de crédito «B», y les ha expulsado del PSOE.
Hay quienes piensan que el secretario general de los socialistas está demostrando una dureza inusitada, señalándoles como culpables antes que lo hagan los tribunales o la Agencia Tributaria. Puede ser. embargo, en mi opinión, la única manera de que los ciudadanos vuelvan a confiar en el PSOE es que no vean ni un rastro de tibieza a la hora de afrontar posibles casos de corrupción o de comportamientos poco éticos o estéticos. Y lo cierto es que es infumable que mientras desde Bankia se convencía a los ahorradores que invirtieran en las «preferentes» que han dejado a miles de personas sin su dinero, los consejeros tiraban de tarjeta de crédito, unas tarjetas opacas.
Quizá en lo único que se le ha ido la mano a Sánchez o a Luenga, su segundo, es en mandar a los consejeros socialistas un fax a medianoche anunciándoles su expulsión. No son horas. Pero por lo demás, Sánchez ha optado por pecar por exceso que por defecto consciente de que la opinión pública esta harta de contemplar como la corrupción y los privilegios han campado a sus anchas entre los partidos políticos.
Y mientras en el PSOE han actuado sin contemplaciones en el PP esperan que Rodrigo Rato mueva ficha, es decir que a lo mejor tenga a bien de entregar el carné del partido, pero a lo que parece, Rato no está por la labor. De manera que, por si acaso, en Génova 13 se están pensando, o eso dicen, en expulsarle a cuenta del uso, o acaso habría que decir del abuso, en la utilización de las tarjetas de crédito opacas, a las que los consejeros de Bankia cargaban lo que les veía en gana. Y es que en vista de los gastos llevados a cabo por los consejeros cuesta creer que un masaje tailandes, viajes en agosto y en Navidad, joyas, armas o cajas de vinos tenga nada que ver con el quehacer de un banco.
Pero vuelvo a Rodrigo Rato, el otrora todopoderosos vicepresidente amen de dirigente del PP, el hombre que pudo suceder a José Mª Aznar, el que movió los hilos de la economía mundial desde la cúpula del Fondo Monetario Internacional.
Cabe preguntarse qué ha pasado, en qué momento se torció su destino, su fulgurante carrera.
No es que lo de Rodrigo Rato sea peor que el del resto de los consejeros, pero lo cierto es que el anuncio de su compañero Floriano de que se han puesto en marcha los trámites para su expulsión le coloca aún más en el ojo del huracán.
De todo este escándalo creo que habría que sacar consecuencias. La primera que no ha funcionado como debía el desembarco de políticos y sindicalistas en los consejos de las Cajas. En realidad ha sido un fiasco. Al final las Cajas que eran entidades que tenían una finalidad social han terminado costando dinero a los contribuyentes amen de no haber cumplido con ese objetivo social.
Vaya por delante que en el pasado parecía un acierto la presencia de políticos y sindicalistas en los consejos porque, de esa manera se creía que estas entidades estarían más controladas y sus recursos destinados a llegar a la gente puesto que serían gestionadas con esos criterios sociales.
Pero lo que ha sucedido en Bankia demuestra lo contrario. Y si el caso de Rodrigo Rato llama la atención es mucho peor el comportamiento de sindicalistas y militantes del PSOE que desempeñaban el cargo de consejeros en Bankia. Por no hablar del representante de Izquierda Unida, Moral Santín, cuyos gastos con la tarjeta no solo son escandalosos sino que pretende burlarse de los ciudadanos al intentar justificar que es lógico viviendo en Madrid gaste dinero en hoteles de la capital o carga sus compras del supermercado. Se ha gastado medio millón de euros y hay que echarle mucha imaginación para encontrar en esos gastos una justificación. Por eso hay que preguntarle al rector de la Universidad Complutense de Madrid como es posible que haya tolerado que Moral Santín se haya hecho cargo de la presidencia una institución que dependen de dicha Universidad como es la Euromediterránea University Institute. Es más, me pregunto cuando el rector Carrillo, por vergüenza torera acabará con esta situación.
De manera que la izquierda sale malparada de todo este asunto, aunque al igual que el PSOE, CCOO ha decidido expulsar a los miembros de este sindicato que ejercían como consejeros.
Es tal el desprestigio al que algunas personas, políticos, han sometido a las instituciones que no basta con que devuelvan el dinero.
Pedro Sánchez ya anunció la barrera a los corruptos de su partido, sean quienes sean, y ha comenzado a hacerlo. En el PP parece que por lo menos en el caso de Bankia no puede mirar hacia otro lado, que es lo que por otra parte han venido haciendo con el caso Gürtel y el caso Bárcenas.
La verdad es que estamos asistiendo a un fin de ciclo donde los ídolos de ayer han resultado no solo tener los pies de barro, sino ser de barro de los pies a la cabeza.

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