Escaño Cero – «Los pasos de Sánchez»


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

Como golpe de efecto no ha estado mal: Pedro Sánchez acudiendo y participando en la reunión de la ejecutiva del PSC. Lo que posteriormente dijeron Sánchez e Iceta también es razonable: hay que hacer política, hay que sentarse a hablar y hay que reformar la Constitución. Lo de reformar la Constitución es un mantra que por sí mismo no resuelve nada.
Pedro Sánchez ha dicho que dará los pasos necesarios para esa reforma con o sin el PP, y aquí no es que se equivoque, es que sencillamente no puede. Le guste o no le guste, la Constitución solo se puede reformar contando con el apoyo del PP.
Si se reforma la Constitución con el concurso de todas las fuerzas políticas y se logra un nuevo pacto constitucional en el que todos se comprometan a respetarlo lealmente, bienvenida sea la reforma. Porque ese es el quid de la cuestión, que si no hay un amplísimo consenso la reforma no serviría de nada.
Pero vayamos a algunas de las cosas que dice el líder socialista. Sánchez cree que reformando la Constitución cambiando, entre otras cosas, la denominación de Estado autonómico en Estado en «federal» se puede arreglar el problema que en estos momentos plantean una parte de los ciudadanos catalanes. Es decir que estos renunciarían a la independencia. Pero resulta que nuestra Constitución ha ido más lejos del Estado federal aunque lo denominemos autonómico.
Y los ciudadanos queremos que Sánchez nos aclare si en ese Estado federal que propugna todos los territorios tendrían los mismos derechos y competencias. Desde luego lo que sería inadmisible es que unos tuvieran más competencias que otros.
El líder socialista acertará si busca el consenso, y esa es una labor que requiere tiempo, y pedagogía.

Por otra parte les confieso que me ponen de los nervios los equidistantes en este asunto de Cataluña, y en algunas ocasiones los socialistas lo son. Pretender que en la crisis institucional de Cataluña tiene igual de responsabilidad Mariano Rajoy que Artur Mas es un dislate. Es cierto que la crisis institucional en Cataluña tiene más responsables que Artur Mas, por ejemplo José Luis Rodríguez Zapatero.¿O es que en el PSOE no recuerdan aquella frasecita de Zapatero diciendo a Maragall que haría suya cualquier propuesta del Parlamento catalán? ¿O es que se han olvidado de aquella reunión en Santillana dónde decidieron ellos solitos que había que reformar todos los estatutos porque sí, olvidándose que no había ninguna pulsión entre los ciudadanos para que así se hiciera?.
O sea que sí, que efectivamente además de Artur Mas, la crisis catalana tiene otros responsables, pero en esta ocasión no diría yo que la prueba de la carga recaiga precisamente en Mariano Rajoy.
El presidente hasta ahora ha dicho que no se niega a una reforma de la Constitución pero que antes quiere saber en qué dirección y si está va a tener el mismo consenso que la Constitución del 78.
En mi opinión Mariano Rajoy ha actuado hasta ahora con prudencia. También durante la jornada del 9N. Pero ahora le toca mover ficha y sentarse a hablar con Artur Mas, naturalmente dentro de los límites que marca la ley.
Por eso insisto que el primer paso que debe dar Pedro Sánchez es el de convencer al resto de las fuerzas políticas, incluido al PP, de que efectivamente merece la pena probar el camino de la reforma de la Constitución para dotarnos de un nuevo marco que haga posible que todos los españoles se sientan cómodos. Pero ojo, lo que sería insensato, además de peligroso es que Pedro Sánchez crea que cualquier responsable político, y Artur Mas se supone que lo es, puede colocarse al borde la legalidad e incluso quebrarla. Ese es un pésimo mensaje a los ciudadanos que cumplen todos los días la ley. Pero hay algo más, la política del «desestimiento», de hacer la vista gorda ante las bravuconadas de quién se salta la legalidad, no sirve de nada, entre otras cosas porque el bravucón toma por debilidad lo que es prudencia y sentido de la responsabilidad. Hay unos cuantos ejemplos en la Historia. Pues eso.

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