Andrés Aberasturi – Paralelismos.


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Estoy seguro de que la mayoría de los lectores y hasta los propios protagonistas va a aceptar un cierto «ánimus jocandi» en esta columna; mi agradecimiento por ello, pero lo cierto es que hay algunos paralelismos entre las dos noticias que protagonizan estos días el quehacer nacional: las locas aventuras del pequeño Nicolás y el irresistible ascenso de Podemos en el reino de las encuestas. No se trata de comprar, naturalmente, que ninguno de los cinco magníficos de Podemos tiene nada que ver con el joven que sabía demasiado (según él). Pero sí existen coincidencias en la fulgurante aparición de ambos, en lo que ambos presentan a la ciudadanía y en las consecuencias que unos y otro podrían tener en un futuro. Según él mismo cuenta, con apenas 20 años en este agitado mundo, «Elpequeñonicolás» -habrá que aceptar como una sola palabra la denominación de origen del chico- fue encargado por altas instituciones del Gobierno y afluentes de -entre otros- solucionar el tema de la imputación de la Infanta Cristina (sin éxito), arreglar el desagradable asunto del 9N (sin éxito), la venida de Eurovegas a Madrid (sin éxito), posibles acuerdos con Guinea (sin éxito) etc. Todo esto que cuenta con un aplomo envidiable «Elpequeñonicolás», lo cuenta él sin aportar una prueba aunque amenaza con sacar a la luz «material sensible» que haría dimitir a muchísima gente. Y ese debe ser el único fallo en su bien hilvanada historia: «Elpequeñonicolás» parece ignorar en qué país vivimos y que aquí no dimite ni Dios Padre aunque esté a los pies de los caballos. Pero lo curioso es que frente a sus aventuras veinteañeras surgen con una urgencia y una seriedad que ya quisiéramos los españoles en otros temas mucho más serios, los desmentidos de las más altas instituciones y hasta el secretario general del PSOE pide explicaciones al Gobierno. Y todo en un mes escaso.
El paralelismo de todo esto con Podemos es fundamentalmente la rapidez y la inconsistencia. En apenas unos meses de trabajarse unas determinadas cadenas de televisión, Podemos no sólo golea al lento «partido a partido» de UPyD o Ciudadanos sino que deja fuera de combate en intención de voto al PSOE y al PP y hunde en la miseria a Izquierda Unida. ¿Qué ofrece Podemos para alcanzar semejante éxito? Pues más o menos -recuerden: «ánimus jocandi»- lo que ofrece «Elpequeñonicolás»: palabras dichas con soltura, afirmaciones categóricas y anuncios por lo menos temerarias de un futuro mejor sin ninguna explicación real de cómo hacerlo. «Elpequeñonicolás» ama a España y con eso le basta; Podemos tiene la voluntad política de jubilar a los 60 años, abrir las fronteras a todo el mundo y pagarnos un salario tan sólo por el hecho de existir. Y con la voluntad política le basta.
El problema es que el resultado de los «encargos» al «Pequeñonicolás» no parece que hayan tenido mucho éxito pero nadie ha salido trasquilado. Las promesas de Podemos y la intención de voto de las encuestas hacen crecer serias dudas sobre lo que puede pasar en este país, cabreado con razón, si se cumplen los pronósticos. No recuerdo qué periódico de esos influyentes que escriben en inglés sobre economía, afirmaba que no veía claro el programa de Podemos; bendito sea, al menos ve un programa; otros no llegamos ni a eso.

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