Fernando Jáuregui – La felicitación navideña del Rey


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Dicen que es en los detalles donde mejor se aprecian las cuestiones de la mayor magnitud. Por eso, la sabiduría popular se fija en, por ejemplo, la felicitación navideña que envía la Casa del Rey cada año para calibrar el estado de la temperatura en el primer hogar del país. Recuerden ustedes, por ejemplo, aquel año en el que la felicitación consistía en un «corta y pega» mal elaborado que evidenciaba una desestructuración familiar que ya era obvia en la rumorología de la calle…
Este año, por lo que he visto en las redes sociales -que no en la página oficial de La Zarzuela–, la felicitación de los reyes Felipe y Letizia consiste casi en un retrato oficial, demasiado formal y uniformado, en mi opinión. Algo correcto, complementado con un par de fotografías-recuerdo de la jornada de proclamación, en el balcón de la plaza de Oriente, allá por el 19 de junio. Cierto que esas son, acaso, las imágenes clave de un año, obligatorias en un resumen periodístico, pero no estoy seguro de que no hubiese sido más conveniente alguna otra cosa, más entrañable, más participativa. Ya digo: se ha elegido algo nada estridente y se ha huido de cualquier «innovación» que es algo, por lo que estamos comprobando en el día a día, que gusta poco en la Jefatura del Estado.
Nada que objetar, desde luego; además, ¿quién sería el que suscribe para hacerlo? Pero desde siempre me confieso monárquico, mucho más allá que juancarlista, y creo que, incluso no siéndolo, resultaría suicida desear que lo que tenemos, que no es poco, salga mal. Felipe VI no ha cometido un solo error en su breve trayectoria, y creo que tampoco cometió demasiadas equivocaciones como Príncipe de Asturias. Pero no basta con no cometer errores: me atrevería a pedir a la jefatura del Estado la excelencia «cum laude» de los aciertos máximos, que es algo que siempre conlleva algún riesgo.
Por eso mismo, confío en que esta felicitación, correcta pero algo fría, que comento no sea el preludio del mensaje que esta Nochebuena dirigirá el Rey a los españoles. El primer mensaje navideño de Felipe VI, que ya está envuelto en la máxima expectación: ¿qué nos dirá el todavía nuevo Rey? Las palabras del jefe del Estado cada noche del 24 de diciembre se escuchan con mucho interés, porque es un texto no visado por el Gobierno y porque siempre revisten una significación especial, dado que constituyen una especie de resumen de lo que ha sido el año político.
Este año, aparte del relevo en la Jefatura del Estado, han ocurrido muchas cosas en España, en Europa y en el mundo: resumirlas en apenas nueve o diez minutos y, encima, con un significado y hasta un marco estético nuevos no está resultando fácil, dicen algunos. Naturalmente, desconozco, a estas alturas, el continente y el contenido de lo que vaya a decirnos el Monarca. Ya digo que seguro que nada desacertado habrá en su mensaje. Pero yo espero más que eso: Felipe de Borbón es lo mejor que ahora tenemos, él sabe que habrá de ganarse el puesto cada día y que ahí, en el 24 de diciembre, tiene una oportunidad de oro para seguir consolidando la Corona entre unos ciudadanos que necesitan, necesitamos, creer en algo, ilusionarnos con un destino común. Es mucho más que un mensaje navideño el reto que tiene que afrontar, que estos días seguro que ya está preparando, el ciudadano Felipe de Borbón, Felipe VI.

MARCAS

TODAS LAS OFERTAS DE TU MARCA FAVORITA

Encuentra las mejores ofertas online de tu marca favorita

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído