Fermín Bocos – Algo va mal


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

Algo va mal en España cuando el Gobierno abona más de mil trescientos millones de euros a la empresa que gestionaba un almacén subacuático de gas (Castor) frente a las costas de Castellón mientras que un número importante de farmacias se ven en trance de cierre porque las administraciones autonómicas no les pagan las deudas que tienen contraídas. Algo va mal en nuestro país cuando cada año miles de contribuyentes son sometidos a rigurosas inspecciones –las famosas «paralelas»– mientras leemos con una sensación mezcla de impotencia y de rabia que algunas de las empresas multinacionales que hacen negocios y obtienen copiosos beneficios en nuestro país (FedEx, Ikea, Pepsi, Deustsche Bank, Amazon, Burberry, Procter & Gamble, Abbott Laboratories, etc.) por tener sede en Luxemburgo, país de fiscalidad «muy flexible» — más que impuestos parecen una broma–, en España tributan cantidades irrisorias. El caso de FedEx, compañía aérea y de logística, habla por sí solo: esta empresa norteamericana consiguió del Gran Ducado una estructura impositiva que solo gravaba el 0,25 por ciento de sus ingresos, ¡dejando libre el 99,5 por ciento restante!

Algo va mal en España cuando los políticos mejor valorados no alcanzan el 5 en una escala de 10 y no llega al 3 el respaldo con el que cuenta entre la población el presidente del Gobierno. Tampoco Pedro Sánchez, nuevo líder de la oposición –lleva cinco meses al frente del PSOE– supera el aprobado. Algo va mal cuando, según el Barómetro del CIS publicado en noviembre, el 77,3 por ciento de los ciudadanos consultados confiesa que el principal problema de España es el paro, mostrando así que no confía en los mensajes de Mariano Rajoy cuando asegura que la recuperación de la economía es un hecho. La desconfianza es todavía mayor (el 81,3 por ciento) entre los entrevistados que superan los 55 años. Según el mencionado Barómetro, sólo un 19,8 por ciento de los ciudadanos consultados creía que la situación económica iba a ser mejor en 2015. El 11 por ciento pensaba que sería peor y el 59,8 por ciento que la cosa seguiría igual que en el año que estamos despidiendo.
Y, desde luego, algo va muy mal cuando el 63,8 por ciento de los ciudadanos opina que el primer problema que tenemos es la corrupción y el fraude, percepción que se eleva hasta alcanzar un 66,9 por ciento entre los jóvenes de edades comprendidas entre los 35 y los 44 años. En fin, no todo lo que va mal remite a la responsabilidad de quienes nos gobiernan o aspiran a sustituirles. En otro plano, también desmoralizador, algo va mal en la sociedad española cuando los últimos estudios sobre hábitos de consumo indican que sube el número de horas dedicadas a contemplar programas de telebasura al tiempo que desciende el índice de lectura y bajan drásticamente las ventas de libros. Algo habrá que cambiar en 2015.

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