Fernando Jáuregui – Las inquietudes de 2015, en seis rostros.

Fernando Jáuregui - Las inquietudes de 2015, en seis rostros.


Resumía hace algunos días lo mucho que ha sucedido en 2014 plasmándolo en seis rostros, buscando su proyección hacia este 2015 que acabamos de estrenar. Eran rostros de la política nacional (Pablo Iglesias, Pedro Sánchez, Esperanza Aguirre, Rosa Díez, Alberto Garzón, Josep Antoni Duran i Lleida) de los que, sin duda, se va a hablar mucho este año. Así que ahora, entrando en el plano internacional, ofrezco al lector otros seis nombres que resumen muchas de las inquietudes con las que el mundo debe afrontar estos doce meses que, sin duda, traerán numerosos y profundos acontecimientos y cambios.
ALEXIS TSIPRAS.-

El líder de Syriza encarna hoy la inquietud de una Unión Europea que se interroga hacia dónde camina. La hegemonía alemana ha mostrado su preocupación ante un previsible triunfo del partido izquierdista en las inminentes elecciones griegas. La «inmersión de realismo» que, sin duda, experimentarán Tsipras y su partido si se hacen con el poder no disminuye la aprensión con la que la canciller Angela Merkel y su «superministro» de Finanzas, Wolfgang Schäuble, contemplan el programa de Syriza y el posible «contagio» a otros países que también tienen elecciones generales este año, señaladamente España y Portugal. También en Gran Bretaña una victoria -posible, pero afortunadamente no probable_del partido extremista UKIP podría contribuir a desestabilizar la «nueva» UE presidida por Juncker.
HILLARY CLINTON.-

Comienza un año de campaña para las presidenciales norteamericanas de 2016. Y, mientras en el bando demócrata parece claro quién será el candidato/a, en este caso Hillary Clinton, la incertidumbre planea sobre el nombre que se alzará con la victoria en las primarias republicanas. Suenan cinco personajes, el más destacado de ellos Jeb Bush, que en su palmarés acumula, siendo gobernador de Florida, ser sospechoso de haber «amañado» papeletas de voto que dieron el triunfo a su hermano George para llegar a la Casa Blanca. Así que, estando como están las cosas, hay que desear que la carrera presidencial se oriente hacia alguien que, como la señora Clinton, ha mostrado siempre moderación y pragmatismo.
VLADIMIR PUTIN.-

El mandatario ruso sigue siendo visto como un peligro para la paz mundial, o al menos para la estabilidad de la situación actual. Su actuación en Ucrania está lejos de haber terminado, y más lejos aún está de haber consolidado la paz en una región siempre explosiva. Putin no es considerado siquiera un demócrata por las potencias occidentales, que miran con extremado recelo cuanto pueda surgir del Kremlin. El presidente de la Federación Rusa se gana, por derecho propio, el título de «personaje más inquietante ante el año 2015».
KIM JONG-UN

El dictador norcoreano está en el centro de todas las tormentas (bueno, también lo están los mandatarios de Iran, o los de Siria y Egipto, pero esos son otros conceptos): encarna hoy, además de la más feroz de las dictaduras que existen en el mundo, el epicentro de esa «guerra cibernética» que se desarrolla a unos niveles insospechados para el ciudadano medio. El episodio del «cibertataque» contra Sony, que se «permitió» producir una película que disgustó al sátrapa de Pyongyang, y las subsiguientes amenazas incluso con utilizar armamento nuclear, demuestran que este «Estado gamberro» es un peligro que va mucho más allá de los propios confines del desgraciado país sometido a la «dinastía de los Kim».
RAUL CASTRO.-

El presidente cubano tiene ante sí decisiones muy importantes que tomar. ¿Democratizar la isla para propiciar ese acercamiento ya iniciado con los Estados Unidos de Obama? Para muchos observadores parece inevitable que el gran país caribeño evolucione hacia un régimen de libertades. En todo caso, ha sido sin duda un síntoma generalmente bienvenido ese anuncio del fin de un bloqueo (y de un embargo, se quiera o no reconocer) con el que la Administración norteamericana había consolidado penurias para los cubanos. La Habana vive hoy en un clima de esperanza.
FRANCISCO.-

Un Papa no tiene por qué tener un perfil político. Yo diría que el Pontífice de origen argentino y sonrisa universal no hace política, sino humanitarismo. Porque gesto humanitario fue propiciar la antes mencionada aproximación entre Washington y La Habana. Y sería de desear que el sin paliativos magnífico Bergoglio extendiese su influencia sobre algunas restricciones a la libertad que se practican en países más o menos considerados «bolivarianos», incluyendo la Argentina de Cristina Kirchner, persona atrabiliaria que no parece gustar mucho -lógico_de un Papa como el actual. Hay muchas cosas que, en el plano internacional, puede hacer la influencia benéfica de Francisco, desde intensificar la lucha global contra el ébola hasta procurar más ayudas a estado africanos que viven en la pobreza más extrema.

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