Charo Zarzalejos – Lo incierto del futuro


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

Superadas las navidades volvemos a ser los mismos de hace dos semanas. Las evocaciones de los que no están, la perplejidad por las nuevas vidas, y los recuerdos de nuestra infancia, de aquellas navidades con nuestros padres pletóricos de vida en las que ni sospechábamos lo que la vida nos iba a deparar, vuelven a su sitio. Es decir, vuelven al silencio, al fondo de nuestro armario más íntimo para así poder proseguir con la rutina que nos da tanta seguridad como alocamiento.
Superados estos días en los que nos da menos pudor exponer o vivir nuestras nostalgias, volvemos a lo de siempre, a un nuevo año que tratándose de España promete ser un año intenso e intensivo. El calendario da escalofrío porque no solo hay elecciones municipales, autonómicas y generales, sino que además, estamos todos con la incógnita mas que justificada de lo que pueda ocurrir en Cataluña y Andalucía.
En Cataluña, ERC ha marcado plazo a Mas. Es esta una extraña relación de dependencia en la que puede tanto el amor como el odio. Sin embargo, tratándose de nacionalistas encontrarán una salida. En general, los partidos nacionalistas tienen un profundo sentimiento de familia que les permite vivir sus desamores y sus contradicciones que para si lo quisieran los demás partidos. Prueba de ello es Andalucía en donde Izquierda Unida anda deshojando la margarita sobre su permanencia o no en el Gobierno presidido por Susana Díaz. Como IU y PSOE no están unidos por ese sentimiento de «familia» puede ocurrir cualquier cosa. Lo cierto, se rompa o no el Gobierno, la irrupción de Podemos va a impedir que las elecciones de Mayo sean para el PSOE poco menos que un paseo militar.
El futuro político de nuestro país es mas que incierto. Las encuestas no dejan de ser fotos fijas de un momento determinado aunque, y eso es cierto, cuando marcan tendencias de manera reiterada es que algo está ocurriendo en la sociedad. En cualquier caso, es demasiado pronto para hacer vaticinios pero esta empezando a ser tarde para dejar de flagelarnos, para verlo todo negro, para hacer creer que ni Gobierno ni Oposición hacen nada bien, para dejar de establecer enmiendas a la totalidad a todo lo que nos rodea sin un solo resquicio para la esperanza.
En nuestra vida social, política y económica hay muchos agujeros negros, muchas carencias. Es verdad pero no lo es menos que hay una inmensa mayoría de políticos honrados, que las instituciones, empezando por la Monarquía, funcionan, que la Justicia, aunque sea con lentitud, esta cumpliendo con sus obligaciones. es verdad que hay miles y miles de ciudadanos que todos los días emprenden su particular lucha por lograr una vida mejor, que la solidaridad es un hecho cierto. España es un gran país y sobre todo, es el país que tenemos, en el que estamos y queremos seguir estando. Si azuzamos el pesimismo, la crítica de brocha gorda y el miedo corremos el riesgo de que la incertidumbre que siempre genera el futuro se convierta en un sindrome de ansiedad colectiva de la que ni Pablo Iglesias, el nuevo dios político, podrá salvarnos.

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