Más que palabras – La jaula del odio


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

La terrible muerte del piloto jordano Muaz Kasasbeh, capturado el pasado 24 de diciembre tras estrellarse su avión de combate en la provincia siria de Racca ha estremecido a todo el mundo. Enfundado en un mono naranja, el militar de 26 años aparece -en un video difundido por el autodenominado Estado Islámico- confinado en la jaula donde minutos después es quemado vivo. No es un fragmento de una película de terror, ni una imagen simulada, es un acto de una crueldad sin límites, de sadismo puro y duro, que tiene como fin aterrorizar al mundo, mostrando la cara más cruel de estos terroristas. Estos fanáticos son los mismos que decapitaron al periodista japonés hace apenas unos días y los mismos que quieren retrotraernos a la Edad Media.
La peculiaridad del asesinato salvaje de joven piloto está en que intentaron negociar con su vida cuando ya le habían matado. Según ha confirmado el gobierno jordano le quemaron vivo, semanas antes de que su nombre fuera mencionado por el IS para canjear a la terrorista iraquí Sayida Rishawi, condenada a muerte por su fallido ataque suicida contra un hotel de Aman en el 2005.
Por pura casualidad la difusión de este video, que demuestra la cara más cruel de estos fanáticos, ha coincidido en el tiempo con el pacto de Estado para hacer frente al Yihadismo entre PP-PSOE que no ha estado exento de dificultades, especialmente por el asunto de la prisión permanente revisable. Discrepancias aparte, resulta paradójico que un pacto de esta naturaleza, que se ha producido en prácticamente todos los países de Europa con tal naturalidad que no ha sido noticia, en España sirva de candela para el enfrentamiento político. IU ha hablado de un pacto «precocinado», UPyD lo ha calificado de «chapuza y foto propagandista» y en opinión de CiU tiene «carencias democráticas». Excusas, simples excusas.
No podemos olvidar que los grandes pactos antiterroristas en nuestro país nacieron de un acuerdo entre PP y PSOE y por eso todavía es de esperar que el resto de las formaciones lo suscriban. España tiene, desgraciadamente, una amplia experiencia con el terrorismo de ETA y sabemos que el mejor mensaje de cara a estos asesinos es el de unidad y la cohesión. La amenaza ahora es de Al Qaeda, el Estado Islámico y otras organizaciones del Yihadismo internacional pero la fórmula de combate debe ser la misma, de puertas adentro y con la ley en la mano. Una cosa son las legítimas discrepancias políticas, y otra no ir juntos en un asunto que nos concierne a todos. La dimensión de lo que está ocurriendo con este tipo de terrorismo es tan grande y la amenaza es tan evidente que no se entienden las peleas partidistas.
Aquí no hay matices ideológicos que valgan. Aquí a lo que debe primar es la lucha sin tregua contra un enemigo que ya tiene cara y ojos, y que tiene a España -como se demostró el 11 M- en su punto de mira. Esto es un peligro real y global, y por eso todas las formaciones políticas deberían respaldar consensuadamente medidas de lucha y prevención.
El acuerdo firmado entre PP y PSOE considera como delitos específicos el adoctrinamiento fanático a través de Internet, el alistamiento como voluntario en facciones muyahidines y prevé protocolos especiales de vigilancia sobre quienes regresan de zonas de conflicto. Esta última medida trata de dar una respuesta eficaz a los llamados lobos solitarios. ¿Dónde está el problema en estos asuntos?. Claro que el documento entra de lleno en el complejo debate entre seguridad y libertad lo cual es inevitable, pero los desencuentros en asuntos de gran calado siempre tienen un margen de negociación y en eso es en lo que se deben emplear a fondo los dos grandes partidos para que el resto se sumen al pacto. No es ni mucho menos la primera vez que en España se hace un pacto similar. Se hizo el de Ajuria Enea en el 84, el de Madrid en el 87 y la ley de partidos en el 2000 y siempre hubo polémica pero el tiempo ha dado la razón a quienes afirmaban que sólo desde la unidad se puede combatir el terrorismo con firmeza.
Alguien ha dicho que este pacto sólo ha servido para que PP y PSOE se den vaselina mutuamente, aterrorizados como están por el efecto » Podemos» y la ligereza del análisis no puede ser mayor. Si de verdad sólo es eso, quienes lo afirman deberían ver muchas, muchas veces el video terrible de como esos sádicos meten en una jaula y queman vivo al piloto Jordano. Nos quieren fumigar a todos y no hacen distingos ideológicos entre los «infieles». Eso es claro como el agua.

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