No te va a gustar – Un lío muy gordo.


MADRID, 9 (OTR/PRESS)

Hablamos mucho -y con razón- del lío en la candidatura madrileña del PP. Y del PSOE, donde ya parecen olvidados los ecos de la defenestración de Tomás Gómez. Pero hablamos poco del enorme lío que, ante las comparecencias electorales, tiene la izquierda a la izquierda del socialismo. Me confieso bastante confuso, por ejemplo, acerca del papel que alguien como Tania Sánchez, que se presentaba como candidata de Izquierda Unida para la presidencia de la Comunidad de Madrid, jugará, una vez que ha sustanciado su marcha de IU, en la candidatura de Podemos, una vez que el pequeño partido que creó tras abandonar la formación que ahora lidera Alberto Garzón sí se integra en las filas de Pablo Iglesias, integración de la que ella se excluye. Como, se supone, se excluye de concurrir a la batalla electoral.
Demasiados viajes de ida, vuelta y nuevamente ida, mucho ruido para tan pocas nueces, apresurados intentos de convergencia entre plataformas que nacieron diferentes, falta de método, caracterizan estos movimientos en formaciones muy jóvenes, sin experiencia ni cuadros suficientes para hacer frente a todas las candidaturas.
Y, sin embargo, las expectativas de voto de Podemos, que encabeza todos los intentos aglutinadores, siguen siendo muy elevadas, hasta el punto de que una mayoría de sondeos consideran al partido creado hace apenas un año por Pablo Iglesias como el primero en las preferencias de los electores. Muchas circunscripciones no conocen aún ni el nombre del candidato -andan todavía en primarias- ni los programas específicos y, sin embargo, casi un treinta por ciento de los sondeados asegura que votará a Podemos, una intención de voto que puede que se enfríe algo ante la realidad de las urnas, pero que, en todo caso, arrojará buenos resultados para los seguidores de Iglesias en cuanto a alcaldías, primero, y escaños parlamentarios, después.
A la vista de la confusión reinante, me parece obvio que habrá no pocos que se acerquen al sol que más calienta con intenciones arribistas. Es decir, que, con tan elevadas expectativas electorales y con una alarmante escasez de cuadros y candidatos con experiencia, habrá no pocos oportunistas que intenten apuntarse, a río revuelto, a la ganancia de futuros políticos profesionales, con cargo remunerado. Por eso mismo, es urgente una clarificación en el lío que tiene montada esa izquierda de la izquierda -por definirla de algún modo- tan exitosa en las encuestas pero que se está armando un buen follón a la hora de organizarse.

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