Julia Navarro – «El ministro 427»


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

José Bono es mucho José Bono. Por eso su «diario» como ministro parece una novela de las que enganchan. Es lo que tienen los libros de Bono, que cuenta cosas.
Las memorias de los políticos españoles suelen ser poco sustanciosas, en realidad no desvelan nada que no sepamos y están escritas para exculparse algunos asuntos, o darse autobombo. Pero José Bono cuenta lo que ha vivido y aunque no lo cuente todo lo que apunta es de por sí novedoso.
Por ejemplo saber que Artur Mas estaba dispuesto a suprimir la palabra «nación» del Estatuto si el Gobierno Zapatero ponía dinero sobre la mesa es un notición. Como lo es que dos meses antes del 11-M, el sanguinario atentado perpetrado por islamistas radicales en Madrid, los servicios de información tuvieran noticia de que preparaba algo en suelo español.
Son igualmente interesantes sus conversaciones con don Juan Carlos, salpicadas por alguna discrepancia, o su tensísima conversación con Donald Rumsfeld anunciándole que el gobierno español había decidido la retirada de tropas de Iraq.
El ex ministro coge de la mano al lector y le lleva de viaje a la intrahistoria, de manera que vamos descubriendo todo aquello que queda detrás del escenario, lo que no sale en los periódicos.
El ministro 427, porque según Bono el fue el ministro de Defensa 427 de la Historia de España, continua teniendo un enorme tirón, y lo demostró en la presentación de su libro en Madrid, donde no cabía un alfiler y en las sillas se apiñaban esos nombres que se escriben con «negritas» en los medios de comunicación: políticos, magistrados, banqueros, generales, presidentes de clubs de fútbol y artistas.
Pienso mientras le escucho que después de la publicación de estos diarios, a los que seguirán otros, sus interlocutores de ahora en adelante se lo pensaran dos veces cuando hablen con él sabiendo que un día pueden ver reflejadas sus conversaciones en un libro.
Los diarios del ministro 427 son parte de la historia reciente de España, y tienen el valor de estar escritos por un político con largo recorrido en el que todavía prima la mirada de asombro de aquel joven que salió un día de su Castilla-La Mancha, que como abogado defendió a los militares antifranquistas de la UMD, que milito en el PSP de Tierno Galván antes de converger con el PSOE y que luego se convirtió en protagonistas indiscutible de nuestra historia reciente.
Bono, ya digo, es mucho Bono, así que sus Diarios se leen de un tirón y cuando se llega a la última página es inevitable pensar en lo mucho que se habrá dejado en el tintero. En cualquier caso son unos Diarios que no defraudan, al contrario los lectores nos quedamos a la espera de los siguientes. Pues eso.

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