Victoria Lafora – Rosa Díez o el desatino


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

¿Qué opinará el filósofo Fernando Savater de lo que está pasando con Rosa Díez y el partido UPyD que el ayudó a crear? Sería bueno saberlo. ¿Qué opinará el premio Nobel Vargas Llosa sobre la evolución del partido al que prometió insistente y vehementemente votar? Sería bueno saberlo.
Sí sabemos lo que opina y opinaba Mikel Buesa, catedrático de economía en la universidad Complutense de Madrid, quien fuera promotor del partido Unión Progreso y Democracia, organización que abandonó en 2009, acusando a Rosa Díez de ser «una emulación de Franco, de Stalin y de los grandes políticos dictatoriales», por su forma autoritaria de dirigir el partido y, en concreto, por el modo con que relegó al ex eurodiputado Francisco Sosa Wagner, quien, tras el fracaso de su antiguo partido en las elecciones andaluzas, se ha despachado a gusto, afirmando que la lideresa de UPyD es la gran culpable del descalabro electoral de la formación porque «le ha cogido el gusto a cometer errores» el mayor de los cuales fue su empecinamiento por descartar un pacto con Ciudadanos.
Lo cierto es que, con el fracaso electoral andaluz, ha comenzado un goteo fino, que amenaza con convertirse en tormenta, de voces muy críticas con la actuación de Rosa Díez. Voces tan destacadas en la formación como la de el actor Toni Cantó, candidato a la Generalitat valenciana, que ve decepcionantes las explicaciones pos electorales de su presidenta. O la del diputado Alvaro Anchuelo, que exige extraer de una vez consecuencias, advirtiendo sobre la deriva errónea de la formación.
Pero, sobre todas, quizás sea la de la periodista y diputada nacional Irene Lozano, la voz más crítica y, sin duda la de mayor repercusión mediática, habida cuenta de su frecuente, y generalmente positiva y acertada, presencia en tertulias televisivas.
Junto a otros cuatro dirigentes de la formación, Luis de Velasco, Rodrigo Tena, David Andina y Alvaro Anchuelo, Irene Lozano presentó su dimisión de la dirección de UPyD, disconformes con la decisión del Consejo de dirección de rechazar un futuro pacto electoral con el partido de Albert Rivera. Irene Lozano ha llegado a pedir la dimisión de Rosa Díez, algo que la lideresa ni se plantea. ¡Faltaría más!

Qué pena. Una formación como UPyD, que tantas cosas buenas ha hecho en su no demasiado dilatada trayectoria (Recordemos, a modo de ejemplos, que fue este partido el que con mayor contundencia y eficacia se posicionó en el asunto Bankia. O la denuncia del acoso al que se ha sometido a la comandante Zaida Cantera) podría, como ha afirmado su eurodiputado Fernando Maura, ser «un proyecto acabado porque no tiene espacio político».
Y eso, por obra y gracia de una líder contumaz en sus desatinos.

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