Andrés Aberasturi – El Rondó de la semana


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

No sé si España hoy es un rondó (musical) o una fuga (musical y de la otra) pero el caso es que los temas centrales se repiten una vez y otra y/o su contrapunto en distintos tonos. España es una gran sala de espera, una larga cola que aguarda su turno y donde funciona esa redundancia que la administración se empeña en seguir llamando «cita previa» como si una cita no fuera siempre previa.
Hacen cola los que hubieran querido decir esta boca es mía tras el monólogo de Rajoy a sus seiscientos; había ganas para todos los gustos, para ensalzar al ídolo y seguramente también para todo lo contrario. No pasó. Atacó el líder a Ciudadanos mientras sus barones guasapeaban con el entorno de la gente de Rivera. Nadie tomó la palabra o a nadie se la dieron, pero esa foto con Rajoy en el centro flanqueado por Arenas y Cospedal, es el resumen de lo que hoy es el PP: la imagen de un soliloquio con dos adláteres que no se pueden ver ni en pintura y una más que no sale en la foto pero que está ahí rodeada de sus abogados de estado. Y Rajoy empeñado en vender una realidad macro que es innegable pero que, a la vista está y el candidato Moreno Bonilla y su mentor Arenas puede dar fe, no cala en otra de las colas, la del INEM que sigue desangrando pese a la economía sumergida y que mes a mes disminuye una gota, es verdad, pero al hemorragia está ahí.
Y esperan turno los partidos andaluces para ser recibidos por la lideresa Susana Díaz y todos -cómo son- para decirla que nada de nada si no entrega a los traidores. Claro que estas cosas sólo se dicen en primera ronda; luego, cuando la disyuntiva sea elecciones otra vez o acuerdo de última hora, unos y otros se lo pensarán dos veces. La posibilidad de pisar poder resulta tentadora. Pero la cosa se complica porque si al final se pide el suplicatorio para Griñán, a ver como explica la lideresa que ella no sabía nada de lo que se le pueda atribuir a su mentor. Pero como en el bolero, hasta entonces pasaran más de mil años, mucho más.
Porque lo de no saber nada está de moda en los juzgados: Viera, el consejero de Empleo de la Junta de Andalucía -¡el Consejero!- ha dicho exactamente lo mismo que la esposa de Urdangarin: que él se limitaba a firmar lo que le pasaban, tampoco iba a perder el tiempo en enterarse de las cosas. Y, para qué engañarnos, una cosa es una esposa confiada y otra un ministro. ¿O no? Y encima echa la culpa a sus subordinados (el consejero, no la infanta). Poca clase, compañero.
Pero metidos ya en harina, la cola importante se va a formar en Mallorca donde ese extraño personaje llamado Torres, más conocido por el ex socio de Urdangarín, quiere que declaren 700 testigos, pero no se crean que 700 testigos de tipo normal; quiere que sean llamados el actual Rey, el anterior Rey, la anterior Reina, la infanta Elena, el señor Marichalar, Pilar de Borbón y hasta la princesa Irene de Gracia y Dinamarca y la noble Corinna. Ni el mejor ejemplar del «Hola» conseguiría reunir a tanta sangre azul. Pero ya en plan plebeyo quiere que también declaren Rato, Wert, Ruiz Gallardón, Camps, Rita Barberá, González Pons… Hace bien; hay que defenderse como sea, pero quizás resulta un poco excesivo.
Y por el aire la particular guerra entre Podemos y Ciudadanos en un alarde de desprecios mutuos y hasta cierto punto elegantes. Empezó Pablo Iglesias dejando claro que una cosa es el cambio (o sea él) y otra el recambio (o sea, más de los mismo: Rivera). Naturalmente Ciudadanos respondió afirmando que Podemos es un partido nuevo con ideas viejas. Y es posible que los dos tengan razón. La ventaja de Ciudadanos es que un recambio se sabe que es la misma pieza pero en buen estado mientras que en un cambio nunca se sabe lo que te va a tocar.

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