Más que palabras – UPyD y el destino.


MADRID, 1O (OTR/PRESS)

Estamos en tiempos revueltos, políticamente hablando, lo que algunos les ha sumido en un profundo desconcierto… Los más críticos dicen que Rosa Díez ha caído en una especie de deslumbramiento mesiánico, que está dispuesta a acabar con el proyecto que ella misma creó antes de dar su brazo a torcer. Sea como fuere UPyD, ha pasado de ser la gran esperanza blanca, un soplo de aire fresco, para algunos, a convertirse en una especie de partido apestado, del que los suyos salen corriendo precipitadamente. Algún día, cuando se pase la tempestad, podremos ver con mas calma cuanto de caída anunciada, personalismo, deslealtades y navajazos hay en este proceso de descomposición. Hoy por hoy lo que sabemos es que su destino e sin cierto y su futuro se desmorona en el presente.
Es evidente que Rosa Díez, desde que empezó a abanderar su proyecto magenta, ha pisado muchos callos y pescado ideológicamente en caladeros muy diferente, que han ido desde la izquierda a la derecha, sin conseguir aglutinar en torno a su proyecto reformista ese objeto de deseo político que es el centro. De la sensación de que ahora todo se desvanece, aunque hay que poner en valor que UPyD fue la primera formación en nuestro país que tuvo la audacia de diagnosticar la debilidad del sistema de partidos, cuando todos los demás padecían de una miopía que aún hoy perdura. Cuando se atrevió a dar el paso, a la entonces sólo ex dirigente de PSOE, se le dibujaba -y así fue fotografiada para algún periódico- como una especie de Juana de Arco dispuesta a abanderar conceptos patrióticos que otros se empeñaban en maquillar. Tenía un discurso claro, audaz, valiente, sin concesiones a la galería y aunque no era ni mucho menos una recién llegada a la cosa pública conservaba la frescura y la determinación de quien se acaba de incorporar al complejo, y ahora denostado, arte de la política. Entonces muchos de sus antiguos compañeros socialistas advertían de su escasa cintura política para aceptar las crítica, de sus modos poco democráticos y de su personalismo subido de tono, pero creímos que la crítica feroz y despiadada era sólo una forma de respirar por la herida al pasar de ser una compañera a adversaria.
¿Qué ha pasado para que en poco tiempo un partido emergente dilapide su capital y pueda ser arrastrado por la corriente hasta convertirse en irrelevante, en medio de peleas internas y abandonos precipitados? Seguramente las causas de la descomposición son muy diversas y el mal resultado de las elecciones en Andalucía haya sido sólo el detonante pero con la perspectiva del tiempo está claro que negar la posibilidad de cualquier tipo de acuerdo con la formación de Albert Rivera ha sido un error tanto táctico como estratégico.. Entre las muchas cosas y todas malas que estamos viendo estos días, en Asturias -donde UPyD tenía un de sus puntos más fuertes- se está promoviendo una plataforma para recoger a los «náufragos» y lo más probable es que los afiliados y simpatizantes que lo deseen entren en el partido de Rivera.
Desgraciadamente la pretensión de Rosa Díaz de convocar un congreso extraordinario después de las elecciones municipales y autonómicas puede resultar todo un fiasco si la sangría, que predicen las encuestas, se cumplen. Si las cosas siguen igual con expulsiones a diario, creación de gestoras y fuego cruzado de artillería pesada entre los dirigentes de ese partido después de la próxima cita electoral puede que no queden ni las raspas. Entonces ya será tarde, porque de ahí a su desaparición en las generales sólo es cuestión de tiempo.
Sea como fuere la dirección de UPyD está cayendo en los mismos errores que ellos criticaban de los grandes partidos. Se han encorsetado en una absurda ortodoxia orgánica, descalifican a los críticos, expulsan a los disidentes y en el camino se van desangrando electoralmente. Tal vez cuando algunos se den cuanta que la única salida es unir fuerzas con Ciudadanos para ser más fuertes, el partido de Albert Rivera habrá fagocitado a la mayoría de sus dirigentes, se habrá llevado a los militantes y atraído a gran parte de sus votantes. Si esperan a las municipales será demasiado tarde.

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