Al margen – Rato, el icono


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Aun siendo gravísimo, que Rodrigo Rato haya podido defraudar a Hacienda cerca de mil millones de pesetas, cual sospecha la Agencia Tributaria, no sería, desde luego, lo peor que habría hecho con los españoles el «icono» del Partido Popular. A bote pronto, se le ocurren a uno media docena de presuntos ilícitos penales aún más devastadores para sus compatriotas, y a la Audiencia Nacional, también. De todos ellos, el más brutal y el que perfila con mayor exactitud al personaje, artífice del «milagro» de haber contribuido eficazmente al hundimiento de la que fuera 10ª economía mundial, es, a tenor de las pesquisas judiciales, el del agavillamiento de siete Cajas ruinosas en un banco siete veces más ruinoso, y el de la salida a Bolsa del mismo en base a una solvencia ficticia y a cuentas falsas de beneficios, arrastrando con su cantada quiebra al abismo a cientos de miles de clientes, de modestos ahorradores, en mayo de 2012, y, a su rebufo, a otros tantos millones de españoles y a la economía del país.
Hasta el último minuto, cuando por su nefasta gestión al frente de Bankia, ésta quebró y fue intervenida, Rato usó su tarjeta negra para sus caros caprichos, en tanto los clientes, accionistas y ahorradores perdían el control sobre sus patrimonios y, en tantos casos, sus patrimonios. Como si él fuera un tipo que sólo pasaba por allí, dirigió a todos una fugaz mirada oblicua, se desentendió del asunto y se marchó a seguir ganando cantidades obscenas de dinero por ahí. De su partido, ese PP que hoy se dice «consternado» por sus trapacerías dinerarias, pese a que su revelación pudiera deberse a «fuego amigo», nadie le dijo entonces ni pío, siendo la ciudadanía (los estafados por las Preferentes y las acciones, UPyD, 15MpaRato y a lo último IU) la que, ante el expolio y el desamparo, acudió a la Justicia.
Lo de defraudar a Hacienda, en España, parece consustancial a los ricos, que por eso, y por otras porción de cosas igualmente deplorables, son tan ricos. Ahí están los 704 de la lista de blanqueadores que el PP no quiere que se vea, y los que, más espabilados, ni están en esa lista. Rato está, normal, pero no sería eso, con ser muy chungo, lo peor que, «presuntamente», habría hecho a los españoles.

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