Escaño cero – La cultura fuera de campaña


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Es sorprendente cómo la cultura siempre se queda fuera de los programas de los candidatos, ya sea en las elecciones generales o en las municipales y autonómicas como las que se van a celebrar el próximo 24 de mayo.
Hasta ahora solo he escuchado a dos candidatos hablar de cultura: al catedrático y poeta Luis García Montero, candidato a presidir la Comunidad de Madrid por IU, y a Antonio Miguel Carmona, candidato del PSOE a alcalde de la capital. Puede que haya alguna excepción más, pero si alguien ha dicho algo ha sido tan bajito que el resto no nos hemos enterado.
Si hacemos la prueba del nueve, es decir, si salimos a la calle y preguntamos qué política cultural proponen los partidos en estas elecciones, difícilmente encontraremos a alguien que pueda responder la pregunta, sencillamente, porque la cultura se ha quedado fuera ¡una vez más! de la campaña electoral.
Algunos dirán que, como las del 24 de mayo no son elecciones generales, los candidatos se centran en cuestiones más cotidianas. Ese es el problema, que la cultura se continúa viendo como una excepción, como si tener buenos museos, conservar el patrimonio artístico, fomentar el teatro, la música, etc., no fuera igual o más importante que arreglar socavones, mejorar las carreteras, promover el empleo, etc., etc.
Eso sí, en campaña a los candidatos les gusta fotografiarse con artistas, escritores, músicos y demás gente del mundo artístico. Pero se fotografían con las gentes del mundo de la cultura como se podrían fotografiar con un clavel en el ojal. Siempre hay una competencia entre derecha e izquierda para ver quién cuenta con más gente del mundo de la cultura. Gana la izquierda por goleada, aunque a mi juicio no debería ganar ninguno, porque ningún partido de los que nos han gobernado hasta ahora se han preocupado realmente por hacer una política cultural.
Aún faltan dos semanas para las elecciones veremos si algún otro candidato, además de Luis García Montero y Antonio Miguel Carmona, se caen del caballo, como Pablo de Tarso, y se dan cuenta de que la cultura es tan importante como lo es la educación, van intrínsecamente unidas, y de educación también se habla poco y es, desde luego, mucho más trascendente que arreglar baches y hacer rotondas o campos de golf.
Yo no pienso votar a nadie que no tenga entre sus prioridades la cultura.

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