Más que palabras – Jóvenes poderosos.


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Rectificar es de sabios pero, en política, a veces es sólo postureo. Albert Rivera se ha visto obligado a matizar sus palabras en torno a esa rotunda afirmación de que los partidos debían estar liderados «por los que no hayan conducido a España a la situación actual y que el nuevo proyecto político «sólo lo pueden encabezar aquellos que han nacido en democracia». Escrito y dicho así, daba la sensación de que también él, como Podemos, en el fondo siente un desprecio generacional hacia lo que significó, la transición desde la dictadura franquista hacia la España Constitucional y Democrática. Es verdad que ante la polémica suscitada, el líder de Ciudadanos ha aclarado que no quiere «excluir a nadie ni jubilar a los políticos nacidos antes de la Transición. y ha explicado que lo que realmente quiso decir es que «para encabezar un cambio es bueno que haya gente que haya nacido en democracia, que no tenga mochilas del pasado».
El asunto es que arrastrar pesadas mochilas del pasado no tienen nada que ver con la edad sino con las ideas. Hay jóvenes cuya ideología llevan una mochila del pasado cargada de lo peor del sectarismo o de regímenes que se han demostrado fallidos por falta de libertad o de respeto a los derechos humanos y que, ni por asomo, se acercan a la sensatez política de quienes ellos consideran mayores.
Albert Rivera ha dicho que no es su voluntad «excluir a nadie», pero considera que la gente joven y preparada debe empezar a «ocupar lugares importantes», ya que «es algo que está pasando en las empresas, y que va a pasar en política». Hace bien en reivindicar que los mas jóvenes ocupen un lugar protagonista en la cosa pública, como en el resto de la actividades privadas de la sociedad civil, pero eso es una cosa y una muy distinta pretender matar a todos los padres.
Hace unos meses un periodista joven en plena cresta de la ola le dijo a otra compañera veterana y muy respetada que si el tuviera su edad -más de 50- dejaría el periodismo para dedicarse a cuidar nietos. Ella, sin inmutarse, le respondió, sin más, que seguramente cuando él tuviera su edad sería el periodismo quien le habría dejado a él y tendría todo el tiempo del mundo para leer libros, que falta le hacía. No ha tenido que pasar tanto tiempo , porque la ola del el colega en cuestión ya ha bajado y, a pesar de su juventud, se han apagado los focos y las cámaras que, en un momento, le habían deslumbrado. De tener más experiencia sabría que en esta profesión del Periodismo, por muchas nuevas tecnologías que existan, las noticias de hoy envuelven el pescado mañana y el nombre de quien las ha firmado es efímero, prácticamente historia, en segundos, si no tiene la profesionalidad, formación y oficio necesarios. Ser joven no es un valor en sí mismo y poderoso tampoco.
Es verdad que en España uno de cada seis municipios está en las mismas manos desde 1987, fecha de las terceras elecciones locales de la democracia y que ahora los sondeos electorales vaticinan un escenario de fragmentación y la ausencia de la mayorías absolutas. Eso está bien porque, la renovación es necesaria pero no se trata sólo de que haya una renovación generacional sino de que en las listas vayan los mejores y eso desde luego no tiene nada que ver con haber nacido a partir de 1975. Albert Rivera se equivoca si piensa que se puede hacer una línea para estar o no sólo con la fecha de nacimiento que figura en el DNI.

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