Escaño Cero – ¡Que vienen los rojos!


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

A veces pienso que los dirigentes políticos, o quienes les diseñan sus estrategias electorales, creen que los ciudadanos somos tontos.
Desde el PP han lanzado una campaña intentando asustar al personal con el siguiente dilema: O gana las próximas elecciones Mariano Rajoy o las gana Pablo Iglesias. Puede que haya a quien no le guste ninguna de las dos posibilidades, pero dicho esto, la pretensión del PP es azuzar el miedo respecto a Pablo Iglesias, al que pintan como el lobo feroz.
No sé lo que dará de si esta estrategia pero a mi me parece inútil y burda.
Los ciudadanos ya somos mayorcitos y sabemos lo que votamos y si nos equivocamos es nuestro problema, pero que a estas alturas nos intenten asustar no tiene un pase.
En el capitulo de sustos también está la campaña que está lanzando el PP contra los posibles pactos del PSOE con Podemos esgrimiendo que los socialistas se están radicalizando y que a saber donde nos llevan esos acuerdos.
El PSOE se puede o no equivocar pactando con Podemos, eso el tiempo lo dirá, pero de ahí a presentar esos posibles acuerdos como un «frente popular» redivivo es tal disparate que a los portavoces populares les debería de sonrojar tener que decir semejante tontería.
Lo que los estrategas del PP deberían de analizar es que el 24 de mayo lo que se ha votado en las urnas es cambio amen de un correctivo a populares y socialistas. A partir de ahí y dado que los ciudadanos han acabado con las mayorías absolutas, es obligado que las fuerzas políticas hablen y lleguen a acuerdos.
De la misma manera que, por lo menos a mi me chirría y no me parece bien, que se pacten cordones sanitarios contra ningún partido democrático, por poco que nos pueda gustar ese partido, me produce el mismo rechazo que se intente asustar a la gente diciendo que la extrema izquierda es la que va a gobernar España y que eso nos llevara al desastre.
Un poco más de respeto y consideración a la inteligencia de los ciudadanos. El ¡que vienen los rojos! suena tan extemporáneo, tan rancio, que quienes alientan ese miedo se lo debían de hacer mirar.
En la política española faltan debates y reflexiones y sobran slogans a los que, por otra parte, son muy dados los líderes políticos, los viejos y los nuevos.
Habría que ser adivino para saber si los acuerdos a los que lleguen ahora las distintas fuerzas políticas, serán positivos o no, si se traducirán en una mejor calidad de vida para los ciudadanos y en la resolución de sus problemas o todo lo contrario. En todo caso se abre una etapa nueva en la que el pacto es obligado porque así lo han querido los ciudadanos.
En el pasado a mi me espantó aquella campaña que hizo el PSOE presentando al PP como un doberman, me pareció una campaña zafia y de sal gruesa, el mismo error que ahora cometen los dirigentes populares intentando meter miedo a los ciudadanos con Podemos o acusando al PSOE de estar radicalizándose. A la vista está que el PSOE está llevando a cabo una política de «real politik», es decir en función de las matemáticas electoral, de manera que se entiende con Ciudadanos cuando puede, como acaba de suceder en Andalucía, y con Podemos cuando no tiene otro remedio como parece va a suceder en Castilla-La Mancha o Extremadura.
Si hay algo imperdonable en una democracia es que los dirigentes políticos y más si son del partido gobernante intenten meter miedo a los ciudadanos.
No sé si sería mucho pedir a los políticos que expliquen y digan lo que tienen que decir pero tratándonos como a personas adultas serias y no como a tontos.

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