Isaías Lafuente – La excepcional normalidad


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

La vida a veces te ofrece el regalo de cruzarte con personas de enorme fortaleza moral, individuos que olvidaron la resignación en el catecismo, marcados con el gen del inconformismo hasta tal punto de que someten periódicamente a crítica sus propias convicciones para restañar grietas y reforzarlas frente al paso del tiempo, conscientes de que el mundo, a veces, se mueve a mayor velocidad que la propia vida. Son personas especiales, capaces de cambiar su mundo por profundas que sean las raíces que lo inmovilizan y altas las barreras que se encuentren en el camino.
Después están las excepcionales. Las que no se conforman con cambiar su propio mundo sino que pelean directamente por cambiar el mundo. Pedro Zerolo era una de ellas, como lo fue en 1931 Clara Campoamor, la mujer que consideró extravagancia ocupar un escaño si el resto de las mujeres no podían acercarse a las urnas a votar. Pedro Zerolo llegó a la política desde el activismo pero las alfombras de las instituciones ni le acomodaron ni le frenaron y continuó su activismo desde la política: contra la violencia de género, contra la homofobia, en la lucha por las libertades. Fue paradigma de la tolerancia en la discrepancia, pero fue intransigente contra cualquier intolerancia.
Vivió su vida y su identidad sexual con absoluta libertad, incluso en tiempos difíciles, pero no se conformó con ser un ciudadano de segunda. No sólo salió del armario sino que decidió hacer trizas todos los armarios. Su gran logro fue la ley de matrimonio igualitario: el convenció a sus compañeros de que tenían que dar esa batalla, tras la que vinieron otras muchas en materia de derechos civiles y de igualdad. Zapatero firmó la norma, pero siempre reconoció a Zerolo derechos de autor. La foto de su boda con Jesús, su marido, permanecerá en las casas de amigos y familiares como recuerdo de la conquista personal de un ser querido. Pero dentro de unos años ilustrará también los libros de texto en los que los jóvenes estudien historia y puedan contemplar la imagen como el icono de una conquista colectiva histórica que hizo de España un país más normal.

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