Colau, Carmena, Zapata y Maestre. Solo faltan las Femen


Siempre se puede hacer algo, salvo en momentos como este, en los que solo cabe esperar, como cuando se está pendiente de la nota definitiva de un examen o de una sentencia contra la que no cabe recurso. Salvo que se sea militante del PP, que entonces sí tienen trabajo si quieren hacer algo de utilidad.

En estos momentos somos muchos los que nos sentimos desesperanzados porque, lejos de ver un horizonte medianamente claro, ante nuestros ojos se muestra una perspectiva tenebrosa, como si no hubiera un mañana. Si en tiempo de desolación Ignacio de Loyola recomendaba “no hacer mudanza”, es sabio seguir su consejo y esperar. Lo malo es que las dos opciones que se nos presentan son a cual peor. La cosa se veía venir, aunque confieso que no tan canallesca. Sin esperar nada especial del Partido Socialista, y aun no creyendo su promesa de no apoyar radicalismos –máxime además cuando habían diseñado la campaña contra Podemos, sus enemigos más próximos—no nos imaginábamos que el mapa político de España, iba a ser configurado gracias al socialista de la mujer de rojo envuelto en bandera española XL que, yendo contra su palabra, apoya lo más extremista y rastrero de la política, a los que se miran en el espejo de Stalin, Lenin, Chávez y Castro, y a dictaduras sangrientas con miles de muertos como carta de presentación.

La situación actual estaba más que vista, no solo por los sondeos sino por la simple lógica. Hace ya muchos meses escribí: “El ascenso de Podemos es consecuencia de la pésima gestión del PP. El de la coleta es a Rajoy, como el del la barba –léase Fidel Castro—es a Batista. Nunca podré perdonarle al Partido Popular que nos haya metido en casa a este partido de existencialistas sin esperanza, que, tras sus modales controlados y comedidos, esconden el odio que sí reflejan sus caras sin alma. ¡Dios nos libre de Podemos! ¡Y Dios nos libre de Rajoy!”.

Lo malo es que ahí están los dos. Mariano Rajoy Brey sigue encantado de haberse conocido, resistiendo cual numantino, esperando quizá un milagro del cielo. Lejos de despejar el camino para dar oportunidad a que aflore algún portador de esperanzas perdidas, se ha reunido consigo mismo, con su ser interior, y ha dado con la solución: a partir de ahora, más Rajoy; a todas horas Rajoy. ¡Qué cruz, Dios mío! Dicen las malas lenguas que la proyección de Podemos es una estrategia de Arriola. Se trataría de infundir miedo en los ciudadanos para que, vistos en manos de los populistas radicales de Venezuela, los que han castigado al PP salgan de sus madrigueras o recuperen el voto que, por rabia, le han prestado a Ciudadanos. Es una teoría. No obstante, hay que estar atentos a este tipo de manipulación, con la que ya han empezado algunos medios a dar caña.

Estrategias arriolanas aparte, Pablo Iglesias está en su salsa jugando a los estadistas, con su sentimiento guerracivilista tatuado en el alma, mandando, disponiendo y gobernando sobre todas las Colau, las Carmena, las Maestre, los Zapata y demás tropa bárbara. Faltan las Femen con sus coronitas de flores y sus bolas chinas, para estar al completo. Estas todo lo resuelven con el útero, su órgano pensante. A este paso, acabarán creándoles una consejería. ¿Pero de dónde ha salido toda esta gente? ¿De verdad, somos culpables de haber creado estos monstruitos? Si es así, ¡qué fracaso del sistema! Aunque, en realidad, no es que haya tantos, sino que están todos juntos, porque para ir en las listas de estos partidos u ocupar cargos, hay que tener en el haber alguna hazaña deshonrosa. Da miedo verse en manos de estos androides desprovistos de sentimientos nobles.

¿Qué cabe esperar ahora o qué sería lo deseable? Es difícil aventurar, pero hay que tener claro que de esta gentecilla que estos días tira los dados en el tablero de la política se puede esperar mucho, y malo, ¡muy malo! Ellos son la antítesis de la libertad; lo peor de lo peor. Mi propuesta, visto que el Presidente se siente un Jim Jones de la política –recuerden el caso Guyana—, dispuesto a llevar al país al suicidio colectivo, la creación por la vía de urgencia de una quinta columna dentro del PP, para sacar a Rajoy de su trono imperial –él se cree Carlomagno, como poco—; a él y al equipo de corruptos e ineptos que le rodean. Hace falta una buena quema de rastrojos, para que vuelva a crecer la vida.

¿Cuánto dará de sí la cuerda de Podemos? Eso no podemos saberlo, pues depende del nivel que ocupa el que mueve la marioneta. Acostumbro a decir que nada es lo que parece. La ley de acción y reacción, inexorable en nuestros actos cotidianos, parece no funcionar en política. Los juegos políticos y económicos no son de azar sino de programación para que den sus frutos en un tiempo determinado. Es cierto, que a veces los planes se truncan, pero en la mayor parte de las ocasiones, todo fluye de acuerdo a lo convenido. Pero no es este el momento de meterse en estos jardines.

___________________
Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
Directora de Ourense siglo XXI
✉ periodista@magdalenadelamo.com
Suscripción gratuita
.

Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído