Charo Zarzalejos – Ahora en Común


MADRID, 9 (OTR/PRESS)

Da la impresión de que Pablo Iglesias se las prometía muy felices. Hay que reconocerle que en su momento supo entender el descontento de amplios sectores de la sociedad y desde su «laboratorio» de Políticas de la Universidad Complutense se lanzó de lleno a dar forma, a encauzar a ese descontento que iba mucho mas allá del famoso 15-M.
Prometió Iglesias tanta democracia interna como distancia sideral de los partidos de la casta y desde la crítica más acerada a quienes, en definitiva, han construido el mayor y mas largo período de paz y libertad que ha tenido España, no tuvo inconveniente alguno en denominarse, después de haber sido elegido para ello, «secretario general», igual que Cospedal o Sánchez. Cuesta creer que Iglesias y su equipo no hayan sido capaces de inventar otra denominación para quien, en definitiva, más manda. Y es que Iglesias manda y manda mucho. Habrá muchos círculos, mucho trabajo en las redes «para incorporar aportaciones de todos y todas», pero lo cierto y que nadie lo dude, es que Iglesias gestiona Podemos con mano de hierro en guante de algodón.
Las elecciones de Mayo ya fueron significativas. Las famosas mareas y las agrupaciones ciudadanas lograron mejores resultados que Podemos y aun siendo verdad que ni unas ni otras son ajenas a Pablo Iglesias, ahora han surgido voces y nombres en el espacio de la izquierda que Iglesias quiere enterito para Podemos. Estas voces y estas personas comienzan a organizarse con la pretensión, incluso, de presentarse a las elecciones generales bajo la denominación «Ahora en Común».
La airada respuesta y con evidentes toques de soberbia que Garzón, hoy por hoy candidato de IU a La Moncloa, recibió de Pablo Iglesias a su propuesta de confluencia de ambas fuerzas para acudir a las generales, ha servido para que una parte de esa izquierda, proveniente en parte de las propias filas de Podemos, se hayan puesto manos a la obra para decirle a Iglesias que «la gente» quiere organizarse de otra manera y que no todo tiene que pasar por su partido y por sus siglas.
«Ahora en Común», creo que es todavía, un embrión de proyecto que Pablo Iglesias no debería ni tomárselo a broma y mucho menos despreciar. Una izquierda a la izquierda del PSOE desperdigada es una buena noticia para los socialistas . La gente apuesta por los cambios pero huye de los proyectos poco claros y, desde luego, del enfrentamiento «familiar».
Habrá que dar tiempo al tiempo para comprobar el recorrido y alcance de «Ahora en Común», pero lo cierto es que a Pablo Iglesias, listo y astuto, le puede salir un competidor por donde menos esperaba. El papel, la dialéctica lo aguantan casi todo, pero la realidad no cabe en un folio ni en discurso alguno por brillante y vibrante que este sea.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído