Carlos Carnicero – El 20-D, una campaña catalana liderada por Rajoy.


MADRID, 1 (OTR/PRESS)

Y, al tercer día, Rajoy resucitó entre los muertos (políticos). Se nota la reaparición en la Plaza de La Moncloa de Pedro Arriola, regenerado. Si no controlas la situación, ponte a la cabeza de la manifestación rodeado de tus adversarios que deben ser tus aliados.
La lección de que ante una catástrofe nacional hay que personarse en el lugar del suceso, cercano, arremangado, dispuesto a sacar heridos de los escombros, se ha interiorizado en el PP, después de que a José María Aznar le saliera por la culata la gestión del 11-M. Entonces, encerrado en La Moncloa, sin darle bola a la oposición quiso sacar provecho a la mentira.
Por fin, Mariano Rajoy se ha dado cuenta que el hieratismo personalista era la peor respuesta al desafío catalán. Ha convocado a los líderes, parlamentarios y reales, se ha hecho una foto cercana a ellos y ha vaporizado sus aires de soberbia insoportable. Lo hace muy tarde, pero puede que le funcione.
Va a empezar a subir en las encuestas. Esta es una sociedad que necesita focalizar su atención en un tema prioritario. No ha funcionado el mantra de la recuperación, porque ésta se siente sobre todo en el IBEX 35 y en los datos de las grandes empresas. Un discurso que no cuaja en los millones de españoles que lo siguen pasando muy mal.
La iniciativa presentada en el Parlament de Cataluña es el primer desafío jurídico y político directo, concreto y preciso a la Constitución y a la legalidad. Los españoles se han dado cuenta que la alianza imposible de Convergencia, Ezquerra y la CUP es una amenaza directa a la integridad del estado. Ya no caben dilaciones ni juegos.
Otra cosa es que Convergencia Democrática de Cataluña tenga una bomba de relojería en su mesa. Si el seny de la burguesía catalana se traga la rueda de molino de las exigencias antisistema de la CUP, entrará en los anales de la historia de los partidos, en este caso CDC, que se han hecho el harakiri en directo y en pantalla. Nos falta por saber si CDC se va a volver a esconder en una lista unitaria para el 20-D. No creo, porque ERC sabe que le puede dar el sorpasso a CDC y dejarlo en la cuneta.
Hay una rebelión larvada en la mesa de Gobierno en funciones de la Generalitat. A la mitad de sus consejeros no les cabe la camisa en el cuerpo. Y, en consecuencia, a los empresarios y personas de bien de esa burguesía ilustrada que siempre ha sido el epicentro de Cataluña, les tiene que estar pasando lo mismo.
Ahora el estado, el gobierno y los partidos mayoritarios se han movilizado contra lo que ya no es una broma. Fotos y construcción de un consenso entre los tres partidos que pueden ganar -PSOE, PP y Ciudadanos- que se han personado en mangas de camisa en el lugar del siniestro. Nada que ver con lo que ocurrió el 11-M. Lo mismo que hizo Rudolph Giuliani a los veinte minutos de impactar el primer avión contra el World Trade Center. Si hubiera habido elecciones después del 11-S, Giuliani habría ganado de calle porque es el único que dio la cara el día de la ignominia.
Ahora sabemos que la campaña del 20-D sera catalana. Y Rajoy está en la pole position para ganar esta prueba. Claro, vestido de Superman y envuelto en la bandera española.

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