Corrupción al por mayor. ¿Hay alguien decente de verdad?


Últimamente mi musa me agobia y me presiona para que escriba de política, pero yo me rebelo, porque de esta tropa ya he dicho todo lo que tenía que decir. Les he puesto nota a todos y ninguno pasa del uno. Como la ley no permite calificar con cero, pues por eso.

Cuando nos decepcionamos en el amor, dejamos de sentir mariposas y esas cosas, y empezamos a ver las verrugas como lunares simpáticos –cosas de Gila—y los chistes del consorte menos graciosos, es, al parecer, por una razón meramente física y química que tiene que ver con las feromonas y otras sustancias misteriosas que la naturaleza coloca en sus trampas para cumplir con sus planes secretos.

En la decepción política no intervienen las feromonas, pero también hay algo de encantamiento y, sobre todo, funciona lo subliminal. El color de la corbata es importante, así como otras cuestiones relacionadas con la configuración de las pantallas de los ordenadores y los teléfonos móviles y su distancia con el observador-visionador. En Estados Unidos, por una corbata se perdió un debate. Ya lo predijo el analista y visionario de los medios, McLuhan, hace años. Bien analizado, es una frivolidad, pero así funciona nuestro cerebro primitivo –el más activo de los tres—, pues el neocortex lo tenemos casi de adorno.

Sin embargo, los que, conscientes de la manipulación, sí pensamos las cosas hasta extremos casi paranoicos, ni las corbatas ni la luz ni otros accesorios secundarios nos afectan a la hora de elegir a nuestros gobernantes. A mí nunca me importó que Rajoy no fuera atractivo o que tuviera un gesto que te hace imaginar un fideo en su barba grisácea por el estrés y los sobres de Bárcenas. De él creímos que era capaz y honrado; pero resultó no tener ninguna de las dos cualidades. Hay pocos decentes entre los que copan las páginas políticas. Pero es que, últimamente, a los valientes y a los dispuestos a arrepentirse y a hacer propósito de la enmnienda les da por “suicidarse”. Entrecomillo el verbo porque más que reflexivo me parece transitivo. Ya saben, fulano suicida a mengano… Hablar de sicariato es muy grave, pero llama la atención que los implicados en la Gurtel dispuestos a declarar, aparezcan en zanjas o víctimas de muertes raras. ¡Y como sabemos cómo se resuelven esos asuntos en las cúpulas…! Lo del fiscal de las Operaciones Pokemon y Campeón, que también se “suicidó”, es muy extraño. ¡A no ser que fuera por el susto de encontrar los nombres que encontró! No es creíble que se haya quitado la vida. Esperemos que no le ocurra nada a la Jueza con mayúsculas, Alaya, ahora que ya salió de los peligros de la mafia andaluza de Susana Díaz.

¿Corrupción al por mayor? Sí, y mucha. De la que empobrece moralmente a la sociedad, porque la encanalla y le hace perder la esperanza y el respeto por el que manda. Cuando se derrumban los arquetipos, es señal de que queda poco para el fin. Corrupción que empobrece las naciones, y por eso se vuelven viejas, rotas y remendadas.

Más allá de metáforas y figuras literarias, estamos saturados de corruptos; en diferentes grados, sí, pero corruptos al fin y al cabo, inmerecedores de ocupar puestos públicos. En las últimas semanas acabamos de descubrir que Cifuentes viste modelitos caros, sin justificar su procedencia; Esperanza Aguirre que lleva cargando el recibo de la luz a la Comunidad de Madrid desde hace años; el hijo aventajado de Aznar fue librado de declarar –por una triquiñuela política ad hoc—por su implicación en los fondos buitre; la directora del IVIMA denunciada por adjudicar pisos a la gestora de su exsocio; el Fabra de Castellón acusado de violar niñas y niños; el Baltarín de Orense ofreciendo puestos de trabajo público a cambio de sexo. Esto sin contar todos los tejemanejes mayores, de cuentas en Suiza, desvío de dinero y demás arreglos entre políticos, entre ellos, los judiciales. Total, que esto es un asquito. Pero como me he protegido para que no me afecte, lo veo y lo analizo como el gran teatro del mundo sobre el que tengo que hacer una crítica para mi periódico.

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Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
Directora de Ourense siglo XXI
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Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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