No te va a gustar – Planes B.

No te va a gustar - Planes B.


MADRID, 9 (OTR/PRESS)

Varios medios de comunicación hablan en estas horas de más o menos misteriosos y secretos «planes B». Artur Mas tiene un «plan B» para el caso de no conseguir una pronta investidura para seguir al frente de la Generalitat que tan caóticamente ha gestionado. Convergencia tiene un «plan B» por si tiene que elegir a otra figura (la señora Munté o hasta Romeva) si no logra sacar adelante la candidatura de Mas y antes de que hayan de celebrarse nuevas elecciones, que darían sin duda al traste con los proyectos independentistas. De la CUP no sabemos si, tras la esperpéntica resolución en el Parlament anunciando el camino hacia la secesión, tiene otro «plan B» que ella misma, que es un «plan C», con «C» de caos. Y en Madrid, el Gobierno de Mariano Rajoy, nos dicen quienes han logrado investigar las profundidades del arcano, también tiene su «plan B» para Cataluña: además de los recursos y acciones del Tribunal Constitucional «reformado» contra la declaración independentista, se cortarían las ayudas económicas a los secesionistas. Ya se sabe que tantas veces el dinero es «B»; si lo sabrán algunos personajes de CDC, y no solamente los Pujol. Todo un plan, en fin.
Ocurre que los «planes B» son un recurso extremo, cuando fallan los proyectos lógicos, los planes «A». Las trampas y presiones de Mas para tratar de perpetuarse, los recursos a personas sin suficiente preparación política que sustituyan al candidato Mas, para evitar nuevas elecciones, que darían un resultado muy diferente a las del pasado 27 de septiembre, son una búsqueda del mal menor, porque el mal ya está instalado. El corte de los fondos de liquidez autonómica a las arcas voraces catalanas sería, como la aplicación del artículo 155 de la Constitución en el sentido que fuere, una declaración de guerra contra la sensibilidad de una parte -creo que minoritaria- de los catalanes. Poner a los Mossos D»escuadra al servicio del Ministerio del Interior para garantizar el orden, como parece que se ha barajado en La Moncloa, no dejaría de ser otra torpeza, a mi modo de ver. El choque de trenes famoso estaría servido. Y cuando los trenes chocan los pasajeros de ambas partes quedan heridos y lesionados.
Preferiría ver sobre la mesa algún plan «C», con «C» no de «caos», o de CUP, sino de «constructivo». Hay que insistir en que hay planes, lejanos a las vendettas y a las batallas, que aún pueden ponerse en marcha. Habrá que esperar, claro está, a las elecciones de dentro de poco más de un mes y a sus resultados prácticos. Porque las soluciones, con cambios legislativos, con diálogo y con nuevos personajes sobre el tablero, están ahí, y las conocen, pero no las dicen porque no les conviene, quienes compiten en la campaña electoral. Hay excepciones: escucho una entrevista radiofónica al líder de Unió Democrática de Catalunya, Josep Antoni Duran i Lleida, ex socio de Mas y de Convergencia, y a quien pronto tendré ocasión de presentarle como orador en un club de Madrid. Y Duran lanza, creo, una de las propuestas más novedosas (y constructivas) que he conocido: una disposición adicional a la Constitución que se refiera a Cataluña y un pacto fiscal de nuevo cuño, con Bruselas como telón de fondo, porque Bruselas es ahora parte de la solución y así hay que considerarla.
Pero, claro, nadie quiere escuchar la voz de Durán, gran perdedor en las elecciones autonómicas, injusto «apestado» en el juicio de los «halcones» de ambas partes, que le consideraron «cómplice» del separatismo o del centralismo, y ahora candidato de su partido en las generales. Hoy, quienes ponen sobre la mesa salidas con «c» de concretas, no interesan demasiado, porque estamos inmersos en los planes «B», de batalla. Que Dios nos ampare. O nos devuelva la visión.

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