Carmen Tomás – Las materias primas, protagonistas.


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Los inversores sólo miraban ayer la cotización del crudo. Los precios del Brent se acercan a sus mínimos de agosto y se mueve en el entorno de los 44 dólares el barril. También el cobre y otras materias primas están a la baja. En este ambiente, el índice español cierra una mala semana, la peor en dos meses. El IBEX logró mantener por poco los 10.100 puntos. En la semana se ha dejado un 3,3 por ciento. Muy pocos ya son los que aventuran que el selectivo ha tocado suelo y al contrario muchos auguran nuevas caídas. Parece que el optimismo de hace apenas unas semanas sobre avances importantes de que aquí a final de año se enfrían. Hay además en el horizonte algunos asuntos que no sólo no se resuelven sino que acrecientan el nerviosismo. En este sentido, hay que hablar del cambio de gobierno en Portugal. Hay quien ve una nueva Grecia, pero mucho peor para los intereses de España. Aquí sí que hay intereses empresariales e inversores muy importantes y el daño puede ser muchísimo mayor. También hay que seguir mirando a Grecia, donde el gobierno no acaba de hacer las reformas.
El pasado viernes se hacían públicos los datos de crecimiento de la eurozona y menos España y otros dos países, la verdad es que los resultados no son para tirar cohetes. Europa ralentiza su crecimiento y de ahí que ya el presidente del BCE haya dicho que está dispuesto a un nuevo «manguerazo» de dinero. Incluso se mostró partidario de comprar deuda de regiones y ayuntamientos. La nueva medida podría activarse en diciembre. El caso es que mientras España creció en el tercer trimestre un 0,8 por ciento, países como Alemania o Francia lo hicieron a la mitad. También en términos interanuales, las diferencias son abismales. Veremos, en todo caso, el daño que los cambios en el país vecino o el comportamiento de los británicos y su relación con la Unión Europea acaban haciendo a la economía española.
Además, no podemos olvidar el daño que ya está haciendo el bloqueo de Cataluña y la preocupación sobre hasta dónde llevarán su golpe al Estado, entre otras cosas, porque la comunidad autónoma lleva meses paralizada y cada vez más son los inversores que o se van o se lo piensan. Y, para más inri, a la vuelta de la esquina unas elecciones generales, que crean incertidumbre por más que prácticamente todas las encuestas, en este momento, pronostiquen un gobierno del PP con apoyo de Ciudadanos. Hasta la OCDE se mostraba esta semana preocupada por la inestabilidad política en España.

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