Antonio Casado – España, a su nivel


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Compasión y solidaridad. A eso nos mueven, en su versión más humana, las estampas de dolor y sangre remitidas desde París. Los españoles compartimos tales sentimientos con el dolorido pueblo francés. Pero, al tiempo, habrán removido la memoria colectiva de la España sufrida y solidaria que tantas veces pasó por lo mismo. Y no siempre pudo sentir un arropamiento tan cálido, tan justo y tan necesario como el que deben estar sintiendo ahora nuestros vecinos.
Valga lo antedicho respecto a la España oficial, aunque nuestra tendencia a simplificar lo reduzca a que el Gobierno de Rajoy se resiste a subir el nivel de su alineamiento con la respuesta militar del Gobierno francés a los ataques terroristas del viernes pasado. Conviene recordar que el grado de cooperación hispano-francesa contra esta nueva forma de terrorismo ya es altísimo. Y que, dado el tamaño y la situación de España en el marco de las relaciones internacionales de poder, a nuestro país no se le se pueden exigir más prestaciones.
Mariano Rajoy ha declarado que España no le volverá la espalda a una eventual sindicación de países europeos, al amparo de la llamada «cláusula de solidaridad» (artículo 42.7 del Tratado de Lisboa) en esta batalla contra el yihadismo que se prevé larga. Pero de ese carro han de tirar otros. Empezando por la propia UE, cuya indolencia es proverbial, por ejemplo, si se trata de poner en común una política propia de paz y seguridad o de poner orden en los flujos de refugiados que vienen huyendo de la guerra de Siria, donde se encuentra el huevo de la serpiente (la bombardeada capital del Estado Islámico, Raqqa).
Si tiramos de ese hilo toparemos con el peligroso debate sobre la presunta infiltración de terroristas en el éxodo de refugiados. Lo de París nos enseña que los autores de estos jóvenes criminales suelen ser ciudadanos con pasaporte europeo, y que la serpiente también pone sus huevos en lugares tan poco exóticos como ciertos barrios de Bruselas, París o Melilla. Entretanto, ojo al dato, dos meses después del acuerdo europeo para el reparto de 160.000 refugiados en países de la UE, apenas 150 han sido recolocados.
Si la UE es incapaz de alcanzar acuerdos eficientes en la gestión del problema de los refugiados, difícilmente los alcanzará a la hora de apadrinar una respuesta conjunta al desafío. Demasiados intereses encontrados respecto a los conflictos de la región.
La conexión de Rusia y Francia para bombardear posiciones del ISIS es la respuesta primaria de dos países recientemente atacados (recordemos el avión ruso derribado sobre el Sinaí, días antes de los atentados de París). Y no olvidemos que Francia, a diferencia de Rusia, ha sido muy dura con el régimen de Al Asad. Ahora las dos potencias aparecen unidas, con el aplauso del dictador sirio y esperemos que éste no acabe enfrentándolas.
España no tendría ninguna culpa. Y nadie podría reprocharle si estuvo más o menos tibia en el apoyo a las acciones militares franco-rusas.

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