Escaño cero – Un callejón con salida


MADRID, 23 (OTR/PRESS)

Pues sí, al final Artur Mas puede terminar siendo elegido presidente gracias a los votos de la CUP. La organización de extrema izquierda, antisistema, cuyos dirigentes han cacareado que no iban a votar la investidura de Artur Mas, ahora parecen más proclives a hacerlo para de ese modo evitar un adelanto electoral.
O sea, que los dirigentes de la CUP van a dejar sus principios y proclamas guardados en un cajón por aquello de que el fin justifica los medios. Claro que puede que las bases de esta formación sean menos «pasteleras» que sus dirigentes y al final digan «no», pero tiempo al tiempo.
Mientras tanto Artur Mas intenta reinventar a Convergencia con un lavado de cara pero aún así son evidentes las primeras fisuras. Parece que algunos de los dirigentes de Convergencia empiezan a darse cuenta de que han ido demasiado lejos en la apuesta independentista y no pueden echar en saco roto que los empresarios catalanes hayan dicho públicamente que declarar la independencia unilateralmente coloca en una situación insostenible a Cataluña.
Artur Mas está en una permanente huida hacia delante, con la única preocupación de salvarse. En esa huida hacia delante ha ido perdiendo la consideración y el respeto que muchos ciudadanos le tenían. Ahora compone una figura patética, la de un ambicioso aventurero dispuesto a cualquier trapacería.
Pero sería un error confundir a Mas con Cataluña por más que él juegue a eso, al igual que hizo su mentor, Jordi Pujol, en el pasado.
Ni Artur Mas es Cataluña ni Convergencia tampoco lo es. Cataluña la integran sus ciudadanos con sus afinidades y diferencias conformando una sociedad plural.
De manera que Cataluña no está en un callejón sin salida. Claro que hay salida y en las últimas semanas se está brindando a Convergencia que busque la salida al callejón donde se ha metido.
Desde el PSC les han ofrecido participar en un gobierno que haga innecesario que Convergencia dependa de la CUP. También hace unos días la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría indicaba en una rueda de prensa que todavía es momento para que los convergentes den marcha atrás.
Convergencia también tiene otra salida, que es convocar nuevas elecciones que den salida a la actual situación.
Pero además hay que tener en cuenta que solo falta un mes para que se celebren elecciones generales y por tanto lo más sensato sería que Convergencia no diera ni un solo paso a la espera del resultado electoral.
A veces es difícil desandar el camino andado, temiendo quedar mal pero si la nueva Convergencia no lo hace estará contribuyendo mas que nadie a su propia destrucción.
Si, es verdad que Artur Mas y sus aliados han metido a Cataluña en un callejón, pero si miran bien, por mas oscuro que esté, en ese callejón hay salidas.

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