Antonio Casado – Comedia de puertas


MADRID, (OTR/PRESS)

Un avión ruso, supuestamente alineado con Francia en la operación aérea contra el ISIS, fue derribado este martes por los turcos sobre suelo sirio controlado por el dictador El Assad. El simple enunciado del incidente evoca los enredos de las famosas comedias de puertas que se abren y se cierran como burladeros de maridos infieles y cómicas casualidades. Pero no es cosa de risa el cruce de agendas nacionales en el tablero internacional de esta castigadísima región.
Respecto al incidente en sí mismo, una de las dos partes miente con descaro, ya que sus respectivas versiones no pueden ser más contrapuestas. Rusia dice que su aparato, un SU-24, nunca dejó de sobrevolar territorio sirio, mientras que el Gobierno de Erdogan sostiene que el aparato estaba violando el suelo turco y fue advertido reiteradamente antes de ser derribado.
Pero eso es lo de menos. Lo que importa es constatar cómo el incidente en realidad está destapando el endemoniado cruce de intereses nacionales e internacionales que hace poco menos que imposible el objetivo francés de conseguir una eficaz sindicación de países contra el llamado Estado islámico (Daesh, en sus siglas árabes).
Turquía, que es miembro de la OTAN, ha denunciado ante la Alianza Atlántica la presunta violación rusa de su espacio aéreo en la castigadísima región de Oriente Medio. Pero resulta que Rusia, que no anda sobrada precisamente de simpatías atlánticas sino todo lo contrario, aparece unida a la causa antiyihadista de Hollande contra quienes causaron el dolor de los franceses por los atentados de París, aunque no tanto por solidaridad con Francia como por ayudar al dictador sirio, El Assad, que siempre había sido repudiado por Francia pero ahora lo ve como enemigo de sus enemigos yihadistas, mientras Turquía, que también tiene su propia agenda, es amiga de quien sea enemigo de los separatistas kurdos hasta el punto de alimentar la sospecha de que el Estado Islámico ha encontrado un aliado objetivo en la capacidad de Turquía para ofrecerle fronteras muy porosas en materia de personas, armamento y otros suministros. Este era el panorama en vísperas del encuentro del presidente Hollande con Putin en Moscú -antes viajó a Washington para hablar con Obama- a fin de encontrar el modo de «aniquilar» al ISIS.
Si Francia se ve obligado a elegir entre la horca (El Assad) y la guillotina (ISIS), que son dos de las fuerzas enfrentadas en Siria, imaginemos el dilema de Obama después de pactar con un Iran (chiítas) que aspira a ser hegemónico en una región cargada con petrodólares del Golfo (sunitas) que simpatizan con el Estado Islámico, a pesar de ser los tradicionales amigos de EE UU. Y, por acabar en la derivada nacional, convengamos en que es muy comprensible el silencio de Moncloa sobre su eventual papel en la coalición internacional. No me extraña que no tenga prisa y que, a estas alturas, nadie sepa de verdad si está pensando en hacer una propuesta o a la espera de que se la hagan.

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