Andrés Aberasturi – Artur Mas y la dignidad


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

El asunto catalán empieza a clamar al cielo. No se trata ya del independentismo o no, de la soberanía unilateral, de pagar lo que se debe gracias a la solidaridad del resto de España por mucho que se haga la víctima el presidente Mas. El tema rebasa con creces lo puramente político para convertirse en un problema de coherencia, de honradez con sus ciudadanos y, sobre todo, de dignidad, esa cosa. No se puede estar mendigando el apoyo de la CUP hasta los extremos que lo está haciendo Mas -dudo que en sintonía con todos los líderes de Convergencia y dudo aun mucho más que con las bases de su electorado- tan sólo para mantenerse en el Gobierno de la Generalidad donde lleva instalado no sé cuentos días de forma provisional sin el menor rubor y aguantando los portazos en la misma medida que renuncia a sus principios con tal de conseguir los ansiados votos de los anticapitalista. Y manda huevos que el nacionalismo catalán de siempre, el de toda la vida, tenga que asistir a semejantes trueques.
Porque el problema es Mas y la ausencia de voces críticas dentro de su partido que le digan que no todo tiene un precio y que son muchos años de sentido común para entregarse ahora a alguien tan ajeno a su estilo de vida como es Baños y las CUP. Pero es lo que hay y mientras, los proveedores, las farmacias, nada menos, quedándose en blanco porque no cobran.
Y es que en este asunto que parece prolongarse sine díe, quien parece más coherente es el compañero Baños que desde el principio dijo que no a Mas y en eso sigue. Lo malo es que sigue pero poco, sigue consultando a sus bases -es un movimiento asambleario- y por la noche se reafirman en el «no rotundo» puño en alto para matizar por la mañana que bueno, que no pero que se sigue negociando. Así no hay quien se entienda. Desde todos los partidos que componen el arco parlamentario catalán se le pide/exige al presidente en funciones que deje de marear la perdiz de su propia investidura y empiece a gobernar. Pero ni caso.
El Gobierno catalán está en estado de éxtasis y me imagino que los catalanes que son gobernados al borde de una ataque de nervios. O no tanto, porque son gente como he dicho antes con sentido. Pero la situación se hace cada día más inaguantable para muchos y ya puede quejarse y airear el inquilino provisional del Generalidad de las condiciones que le pone Montoro para remendar sus cuentas, que la realidad de las cifras son las que son y están ahí lo mismo que los millones de euros que se entregaron y siguen sin aparecer.
El problema de Mas y de Convergencia es que cuando pase -si pasa- todo este lío, va a tener que responder a muchas cosas, a tantas que tal vez por eso las CUP se lo piensen mucho, no vayan a ser que se conviertan en cómplices de lo que ellos mismos denuncian.

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