Escaño cero – ¡Qué alivio!


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Qué alivio, sí, qué alivio que el Frente Nacional al final no haya ganado las elecciones regionales en Francia. Es lo que tiene un sistema electoral con doble vuelta que los electores se pueden repensar el voto.
Lo cierto es que el sacrificio de los socialistas franceses es lo que ha impedido el triunfo de la ultraderecha. El propio Primer Ministro Manuel Vals anunció que su partido retiraba sus candidaturas en aquellas regiones que no tenía posibilidades de ganar y pedía a sus votantes que lo hicieran por el Partido Republicano de Nicolas Sarkozy.
Así que Sarkozy se ha alzado con la victoria con más del cuarenta por ciento de los votos, mientras que el Partido Socialista se ha tenido que conformar con superar el veintiocho por ciento pisándole los talones el Frente Nacional también con un veintiocho por ciento.
Pero a pesar de no haber ganado estas elecciones no cabe engañarse. Porque lo cierto es que el Frente Nacional crece elección tras elección, lo que debe de hacer reflexionar a los partidos democráticos franceses y también al resto de Europa.
La xenofobia está creciendo en el seno de las sociedades europeas y los responsables políticos deben de arbitrar medidas para parar en seco esta tendencia. No basta con repetir «mantras» buenistas, hace falta que en las escuelas se enseñe a respetar y tender la mano a quienes vienen de otros países, de otras culturas.
También debe haber una reflexión sobre la mejor manera de lograr que quienes vienen de países de fuera de la UE puedan integrase en nuestras sociedades. Para ello, el respeto en doble dirección es fundamental.
Lo que no cabe es engañarse. Los atentados del DAES en Europa, junto con la crisis de los refugiados, está despertando el temor en amplias capas de la sociedad europea y si esto no se gestiona bien termina siendo caldo de cultivo para la xenofobia.
Una vez más, Francia ha sido capaz de sobreponerse a sus propios miedos poniendo coto al triunfo de la extrema derecha. Insisto en destacar el sacrificio ejemplar del Partido Socialista, anteponiendo los valores de la República a cualquier consideración partidista. Gracias a esa altura de miras, hoy no solo los franceses sino el resto de los europeos respiramos aliviados.

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