Rajoy se considera el mejor y no se va hasta que no hunda el barco.


Hace dos años –y no me canso de repetirlo— yo titulé uno de mis artículos: “Rajoy trabaja para la izquierda y lo hace muy bien” No hacía falta la bola de cristal ni el turbante ni siquiera ser aprendiza de arúspice para vislumbrar las tinieblas que iban a cubrirnos, más pronto que tarde. ¡Tinieblas de las de verdad, con todo el alcance teológico!, que contrastan con la luz y el colorido de las guirnaldas navideñas. ¡Vaya escenario que se van a encontrar los Reyes Magos este año! Y encima, con reina. Son las ocurrencias de las cabezas huecas que andan por los sillones del Ayuntamiento de Madrid, gracias a este PSOE de caricatura que quiere gobernar España. Mal andamos de gobernantes.

Ver y oír a Mariano Rajoy en la rueda de prensa de hoy fue toda una invitación al luto, a vestirnos de negro, previa llamada a las plañideras para ambientar. Este 29 de diciembre nos importaban poco los datos de crecimiento o el incremento del salario mínimo y las pensiones. Queríamos oír que se iba, que se iba voluntariamente, que dejaba paso a otros por si podían apuntalar el PP y evitar así una desgracia con los escombros. Pero no, lejos de eso ha dicho que si se celebran nuevas elecciones, él quiere ser el candidato. Ofrece “seguridad y certidumbre” para consolidar el crecimiento, la defensa de la unidad nacional, el papel de España en la Unión Europea y ¡la lucha contra el terrorismo! ¿Pero a quién se dirige el Presidente en funciones? En cuanto a este último punto ¿se olvida que sacó de las cárceles a los presos etarras? ¿Habla acaso para desmemoriados? ¿Lo somos? Lo lamentable es que dice que no hay alternativa mejor que él. Pero, por si acaso a alguien se le ocurre demostrar que sí, les ha pedido cuatro meses de mordaza. (Así llevan desde el 2008: aguantando la dictadura y sin atreverse a piar). Lo único que cabe es pensar que a Mariano Rajoy Brey la política lo ha trastornado y padece una especie de cáncer de poder en los huesos y en la médula. Si no, no se explica; a no ser que creamos que se ha convertido en el caradura mayor del reino, y entonces, sí se explicaría.

Ante esta situación, surge un rosario de preguntas: ¿Es que a los barones o incluso a los militantes del PP no les queda ni siquiera una mínima dosis de dignidad? ¿Cómo pueden soportar que él se erija en lo mejor de su partido, cuando todos saben que lo demolió en el tiempo que lleva gobernando? ¿No se dan cuenta de que mirar la cara de Rajoy es ver la cara de Bárcenas?

En medio de tanta desfachatez, don Mariano omitió cualquier respuesta sobre las propuestas al resto de formaciones para formar gobierno. Visto lo visto, sigo pensando que estamos entre tinieblas, sin ninguna luz al final del túnel. Nada de lo que hay es una buena alternativa. Al final, aún vamos a ver de presidenta a Susana Díaz, la mujer fuerte de Andalucía cuando se vaciaban las arcas públicas, en forma de eres, cursos de formación, reptiles y demás corrupciones. No hay que olvidar que está ahí, de la mano de Chaves y Griñán, prácticamente, desde que tiene uso de razón.

De momento, los trileros siguen jugando su bolita, a ver quién es más truhán y consigue engañar mejor al contrincante. Lo malo es que cuando dos elefantes se pelean –y aquí son varios—las víctimas son las hormigas. Y en este caso, las hormigas somos los españoles.

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Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
Directora de Ourense siglo XXI
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Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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