Antonio Casado – Tiempo de pactos


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Dos personas tan lúcidas como Miquel Iceta (PSC), en el campo de la política, y Juan José Toharia, en el de las Ciencias Sociales, se sumaron este fin de semana al coro de voces que claman por un diálogo eficiente entre los partidos políticos ante el reto de la inestabilidad, cuya expresión más visible, aquí y ahora, sería una repetición de las elecciones generales por falta de entendimiento en el intento de formar una mayoría de gobierno para la incierta Legislatura que acaba de nacer.
Dice Iceta que él es un dirigente «nacido para pactar», dar la mano y ser tolerante con todos menos con los intolerantes empeñados en imponer sus ideas. Una filosofía muy recomendable en estas fechas. Las de una semana, marcada por la ronda de consultas del Rey con los jefes de fila de los partidos de base parlamentaria, a fin de encargar la formación de Gobierno a quien esté en mejores condiciones aritméticas y políticas de conseguirlo. Con toda probabilidad será Mariano Rajoy, líder de la fuerza ganadora de las elecciones del pasado 20 de diciembre. El encuentro del jefe del Estado con el presidente del Gobierno en funciones está previsto para el viernes que viene.
Las vísperas han de servir para el tanteo más o menos discreto, más o menos publico, de los primeros actores de la escena política (Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias), con voluntad de atenerse al mandato de las urnas. En los términos perfectamente descritos por el sociólogo Juan José Toharia («Carta blanca para pactar»). A saber: «Se ha oído mucho estos días que el 20-D los españoles han optado por el cambio. Me parece más preciso decir que lo han hecho por el pacto». Exactamente. Y eso es lo que significa el alumbramiento de un escenario tetrapartidista, en lugar del clásico bipartidismo de estos años.
Pero eso no quiere decir que el bipartidismo haya sido derogado, puesto que los dos partidos centrales de nuestra reciente historia democrática han ganado en quince de las diecisiete Comunidades Autónomas y conservan una clara superioridad parlamentaria. La suma de escaños en el Congreso de PP y PSOE es de 213, mientras que la de los dos partidos emergentes (Ciudadanos y Podemos, los grandes pregoneros del «cambio») es de 109. Por tanto, los dos grandes hacedores del bipartidismo siguen siendo decisivos, juntos o por separado. Hasta el punto de que el encargo de formar gobierno va a recaer en uno de los dos. O en los dos de forma sucesiva, según lo previsto en el artículo 99 de la Constitución.
Sobre ellos gravita la carga del mandato emitido por los españoles en las urnas de las recientes elecciones. Que se entiendan, entre sí y/o con los partidos emergentes, en la tarea de formar un gobierno más o menos estable que impida la repetición electoral. Una voluntad de la ciudadanía recogida en las ultimas encuestas en razón de dos a uno: Un 61% de los españoles están a favor de que los partidos logren un acuerdo, frente a un 33% que prefiere ir a unas nuevas elecciones.

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