Escaño cero – Ni sí ni no


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Mientras el Rey continúa recibiendo a los líderes políticos para después encargar la formación de Gobierno, la sombra de la repetición de las elecciones sigue presente como un nubarrón.
El PSOE lo tiene claro, y así lo viene manifestando por activa y por pasiva su secretario general: no van a votar la investidura de Mariano Rajoy.
Albert Rivera por su parte también viene asegurando que tampoco va a votar a Mariano Rajoy. Así que una opción es que PSOE y Ciudadanos se abstengan «in extremis» permitiendo un gobierno minoritario del PP, que sería un desastre porque apenas tendría margen de maniobra.
La otra opción tampoco parece mejor: un gobierno del PSOE apoyado por Podemos y los grupos independentistas, en este caso con la oposición de Ciudadanos, partido cuyos dirigentes vienen recalcando que no votarán ni facilitarán un gobierno fruto de un pacto con los partidos independentistas. O sea que el resultado final de un gobierno del PSOE con los independentistas sería lo más parecido a una jaula de grillos por la que además Pedro Sánchez tendría que pagar un precio político, porque es evidente que los partidos independentistas no le iban a votar o abstenerse gratis. En este punto, que nadie intente engañarnos a los ciudadanos. En política no hay nada gratis.
Así están las cosas y así van a seguir por lo menos hasta que el Rey termine la ronda de consultas y se empiece a materializar en el Parlamento la dificultad para que salga adelante un gobierno mínimamente estable.
La realidad es que los partidos están dispuestos a anteponer sus intereses y sus prejuicios al mandato de las urnas. Entiéndanse, han dicho los ciudadanos. Pero eso es más fácil decirlo que hacerlo. Así que la política española está en un callejón, en un «ni sí ni no, sino todo lo contrario».
Mientras tanto, desde las Cortes la nueva política continúa por la senda de la política de antes. Por ejemplo, los partidos han buscado subterfugios para poder formar grupo parlamentario y de paso cobrar un dinero del que otra manera no podrían disfrutar. Se ha hecho siempre, dicen. Es verdad. No es la primera vez que el PP o el PSOE «prestan» diputados o senadores a partidos que no cumplían con los requisitos que marca la ley para formar grupo parlamentario. A eso lo vienen llamando «cortesía parlamentaria».
Naturalmente, en política nada se hace gratis, y la «cortesía parlamentaria» tampoco.
Lo sorprendente es que los líderes de Podemos, tan exigentes con la moralidad política de los demás, no tengan inconveniente en solicitar que se fuerce la ley para que los grupos independentistas que han concurrido con ellos a las elecciones tengan grupo propio, cobren las subvenciones y dispongan de tiempo para defender sus posiciones en la tribuna.
Pero volviendo a si tendremos pronto gobierno o no, me parece a mí que al final lo más sensato sería volver a las urnas. Eso sí, cuanto antes mejor.

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