Más que palabras – Juego limpio


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Creíamos que la corrupción iba a ser una cosa puntual, que afectaba solo a unos cuantos sinvergüenzas de algunos partidos políticos, pero esto no para y lo último que hemos conocido es

que Veintiocho tenistas, 16 en el Top 50 del mundo, son sospechosos de arreglar partidos. Entre ellos hay ganadores de torneos de Grand Slam de individuales y dobles. Las mayores sombras pesan sobre ocho jugadores de nacionalidad española y argentina, que habrían estado

controlados por un grupo mafioso del norte de Italia. Estas son algunas revelaciones del archivo secreto al que han tenido acceso la BBC y la página web BuzzFeed News. Según este mismo informe, tres redes mafiosas -la ya mencionada más una de Sicilia y otra de Rusia- habrían amañado al menos 72 partidos. La noticia estalló en el comienzo del Abierto de Australia y si de muestra vale un botón preguntado por el escándalo, Djokovic reconoció que en 2007 le ofrecieron 200.000 dólares por dejarse ganar en la primera ronda de San Petersburgo.
Dicho así parece que aquí todo vale, y que algunos cuanto más dinero tienen mas quieren tener y nada les es suficiente. La noticia es escandalosa y no sólo evidencia que el juego limpio ya no se

practica si no que las mafias de las apuestas lo han contaminado todo. Según se ha publicado los tenistas eran abordados habitualmente en las habitaciones de sus hoteles al inicio o durante

los torneos, con ofertas de 50.000 dólares (45.000 euros) o más para *arreglar* los partidos. Las dos redes, en Italia y en Rusia, han llegado a manejar cientos de miles de euros en apuestas,

principalmente en torneos secundarios, pero también en los Grand Slam, incluidos tres partidos en Wimbledon y varios en Roland Garros. El asunto es que pactaban con los jugadores la derrota a cambio de ese dinero y luego lo apostaban en contra del tenista comprado.
Ahora la sombra de la sospecha cae sobre el tenis , pero lo cierto es que no hay deporte que se libre. No hace mucho hemos conocido casos de irregularidades en el fútbol donde altos dirigentes de la FIFA fueron imputados por recibir comisiones en la concesión de las sedes de algunos campeonatos, también en el atletismo han ocurrido irregularidades, por no hablar de los siempre polémicos dopajes de los ciclistas. El asunto es que las competiciones deportivas son

una máquina espectacular de hacer dinero, una industria que mueve miles de millones y un campo abonado para corruptos y corruptores de todo tipo por lo que es importantísimo que la limpieza se haga desde dentro y no se tenga la mínima consideración cuando hay una sombra de

sospecha aunque eso suponga acabar con ídolos de mucha gente.
Si señalamos con el dedo a los políticos, los funcionarios o cualquier cargo público que se aprovecha de su cargo y condición para «meter la mano en la caja», en el deporte la norma también debe ser llegar hasta el final y descubrir la verdad de cualquier corruptela «caiga quien caiga».
Siempre hemos visto a los deportistas como la representación en carne viva de los mejores valores del ser humano. Los hemos imaginado como hombres y mujeres sanos, esforzados responsables y luchadores, el ejemplo a seguir por nuestros hijos y así debe seguir siendo. El juego limpio es parte esencial del deporte y los deportistas. Por eso escándalos como este de manipulación de partidos por tenistas profesionales no sólo es repugnante por el hecho en sí, sino por lo que significa de fraude y también de decepción. Si todo es sucio y corrupto, si al final nuestros ídolos del deporte tienen los pies de barro y están obsesionados por amasar más y más dinero aunque sea pasando se al lado oscuro, al final no tendremos donde mirar y eso no es todo. Si es verdad que estas prácticas eran habituales desde hace años en los torneos de segundo orden ¿por qué no se han denunciado con contundencia hasta que apuntan a tenistas de primer nivel?. Es lo de siempre, que todo el mundo sabe las cosas pero nadie las denuncia hasta que la cosa esta al máximo nivel. !Qué asco!.

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