Fermín Bocos – La fórmula de Felipe


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

La cosa se complica. Mariano Rajoy está agazapado esperando que los notables del PSOE frenen los planes de Pedro Sánchez para pactar con Podemos. Sánchez, por su parte, confía en poder convencer a los suyos acerca de las ventajas de residir en La Moncloa y repartir poder. Mientras tanto, los poderes del mundo de las finanzas mandan mensajes a través de sus terminales tertulianas y mediáticas alertando acer.ca del riesgo que aparejaría la formación de un Gobierno en el que Pablo Iglesias y los suyos -tan devotos de la filosofía y las políticas bolivarianas- podrían trastocar la reglas de juego del mercado. El ejemplo de Grecia (allí gobierna Xiriza, una coalición de partidos de extrema izquierda) sale a colación cada vez que alguien quiere anticipar el futuro a efectos de prevenir dicha deriva. La provocadora rueda de prensa de un Pablo Iglesias prepotente dictándole a Sánchez el signo y la composición del «Gobierno de cambio» desencadenando un torrente de indignación entre los veteranos del PSOE. Fue el punto de inflexión. El Sánchez confuso por ambicioso («los votantes del PSOE y los de Podemos no entenderían que no nos entendiéramos), ha dado paso al Sánchez callado, a resguardo de nuevas meteduras de pata. A la espera de ver qué decisión toma el Rey. Si le llama o no con el encargo de formar Gobierno. Felipe VI inicia una nueva ronda de audiencias esta semana. La política de pactos del PSOE la diseña el secretario general pero la marca el Comité Federal que se reunirá el próximo sábado. El Rey tiene previsto recibir a Sánchez el martes 2 de febrero. No se sabe si saldrá de la audiencia con encargo de formar Gobierno, pero para entonces todos conoceremos el resultado de la cumbre de Ferraz. Sánchez no oculta que está dispuesto a pactar con Podemos -gato blanco, gato negro- pero es probable que se avenga a explorar otro tipo de composición. Con Ciudadanos y contando con la abstención del PP. Sería la fórmula de Felipe González. Pacto difícil, pero no imposible. De lo que no quiere ni oír hablar es de repetir las elecciones. Ahí sólo barrunta pérdidas. No creo que el sanedrín de los barones le desautorice públicamente pero le recordaran que juntos pueden más que él. Será suficiente para que siga explorando otro tipo de alianzas. Y le dejaran que explique que va taparse los oídos con cera para no seguir escuchando los cantos de Podemos. Será la penitencia por la atolondrada metedura de pata de la rueda de prensa en la que no fue capaz de poner en su sitio a Pablo Iglesias.

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