Escaño Cero – «Sentido común»


MADRID, 2 (OTR/PRESS)

Desde el 20 de diciembre Albert Rivera y su partido, vienen dando una lección de sentido común.
Albert Rivera está intentando algo que es importante y es que PSOE y PP hablen. Que lo logre o no ya no depende de él sino de la testarudez de Pedro Sánchez que está llevando más allá de lo razonable su inquina personal hacia Maria Rajoy y del encastillamiento del propio Rajoy incapaz de asumir que se ha convertido en un problema dentro y fuera de su partido.
En ese aspecto Rivera tiene las cosas claras: señala lo obvio, que el tiempo de Rajoy ha pasado, que debería de dar un paso atrás, que los casos de corrupción que afectan al PP son insoportables, pero no cifra sus criticas a Rajoy en la imposibilidad de hablar con el PP. Al mismo tiempo mantiene la interlocución con el PSOE. Por cierto los «barones» socialistas prefieren que Sánchez pacte con Rivera y no con Iglesias. Elemental querido Watson.
Ciudadanos se ha convertido pues en un comodín imprescindible para la gobernabilidad de nuestro país y puede servir de punto de encuentro a PSOE y PP.
Eso sí, es de esperar que Albert Rivera no se vuelva a «desfondar» como le sucedió en el último tramo de la campaña lo que evidencio una cierta fragilidad política.
Un gobierno formado por el PSOE con Ciudadanos y la abstención del PP es una opción que podría ser tan valida como un gobierno PSOE-Podemos.
La cuestión es que Albert Rivera tendría que modificar su negativa a entrar en un hipotético gobierno socialista. Sería imposible que el PSOE gobernara con tan solo 90 escaños. De manera que sería imprescindible algo más que la abstención de Ciudadanos.
Es comprensible que Rivera tenga reticencias para formar parte de ningún gobierno, pero solo con su concurso o bien pactando con el PSOE o haciéndolo con el PP, se puede desbloquear la situación actual.
Creo que sus votantes lo comprenderían, eso sí, con un pacto claro como el agua, tasando exactamente lo que se va a hacer y en cuanto tiempo.
Quien iba a decir que Ciudadanos iba a convertirse en la piedra angular de la política española. De sus aciertos o de sus equivocaciones dependerá su supervivencia, es decir que no se convierta en un sueño de verano, o de invierno. Claro que la última palabra no la tiene ni Albert Rivera ni Ciudadanos sino Pedro Sánchez y Mariano Rajoy.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído