Andrés Aberasturi – Va a ser que no


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Mira que nos gusta poner el apellido «histórico» a las cosas: acuerdos históricos, pactos históricos, documentos históricos. Fíjense cómo será la cosa, que usted teclea en San Google «paso histórico» y en 0,47 segundo aparecen un millón seiscientos mil resultados. Es verdad que la Historia es larga y está llena de pasos, pero cada vez más esto se va pareciendo a los «partidos del siglo» en el fútbol: cada semana tenemos un par de ellos. Nada que ver con aquella videncia de la que llegó a ser ministra del Reino de España, doña Leire Pajín cuando pidió al universo mundo que estuviera atento «al próximo acontecimiento histórico que se producirá en este planeta, la coincidencia en breve en ambos lados del Atlántico de Obama y Zapatero en la presidencia de la Unión Europea». A mí aquello me sobrecogió, la verdad, y, tan es así, que hice caso a la ministra y seguí atentísimo al encuentro en el tiempo y en el espacio de esos dos seres extraordinarios. Las conclusiones las dejo al buen criterio del lector.
Viene todo esto a cuento de la cantidad de momentos históricos que estamos viviendo estos días en España. Cierto que la entrada en la Historia de algunos de esos momentos no parece que vaya a tener mucho recorrido, pero ahí están, tan ufanos, Sánchez y Ribera con su plan a cuestas para salvar al país mientras desde su izquierda y su derecha se les repite una y otra vez eso tan castizo de «va a ser que no». Y es una pena porque los ya famosos 66 folios, con retoques, podrían dar juego pero no parece que esa declaración de intenciones hecha pública y escenificada por los dos líderes con pompa y boato les vaya a durar una semana. Si es que desde dentro del propio PSOE, alguien que manda bastante, ya ha dicho que eso de suprimir las diputaciones, «va a ser que no». Y los técnicos de Hacienda han echado mano a la calculadora y tras sumar y restar mucho han torcido el gesto para comunicar a los jóvenes políticos algo novedoso: «va a ser que no». Y el señor que tiene más escaños en el Congreso y mayoría en el Senado y por lo tanto la llave para cambiar la Constitución les ha dicho «va a ser que no».
Y sin embargo los 66 folios, insisto, no me parecen en absoluto rechazables aunque sí podrían mejorarse y haber sido aceptados en el momento que vive España por bastantes más partidos. Son un posible buen principio, una base de la que partir con concesiones. Pero ya entran los personalismos y ese egocentrismo tan español del «no te ajunto». El PSOE y el PP jamás se subirán al mismo carro y no deja de ser triste porque ni siquiera están por la labor de ver si en ese carro hay sitio para los dos, que tal vez lo haya, pero eso da igual: nunca se van subir juntos ni por el bien de todos. Y otro tanto habría que decir de Podemos para los que Ciudadanos sigue siendo la «marca blanca» del PP, una estupidez que como frase queda bien pero se queda en frase. Y con Podemos no se va aliar casi nadie -ni siquiera IU- porque su programa -que lo han pulido hasta dejarlo irreconocible- y sobre todo sus formas provocan un rechazo que sólo despierta simpatías entre los muy adictos; por no hablar del espectáculo que están dando con sus por ahora aliados en los ayuntamientos que mandan o co-mandan.
Habrá elecciones porque los «va a ser que no» suman más votos en contra y volveremos a vernos en las urnas con muy parecidos resultados mientras las inversiones esperan o se retiran y la prima de riesgo sube y sube. Allá ellos y su responsabilidad.

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