Fermín Bocos – El discurso del candidato


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

Pedro Sánchez, candidato a la investidura presidencial, considera que ha sido un regalo anticipado de cumpleaños que más de setenta mil militantes socialistas hayan aprobado el pacto suscrito con Ciudadanos.
Diez mil más de los que le votaron para secretario general. Sánchez nació un 29 de febrero en año bisiesto y cumple 44 años en vísperas del día más importante de su biografía política. Las circunstancias de la vida política española han hecho coincidir su cumpleaños con el «examen» al que el Comité Federal del PSOE somete el pacto firmado con Albert Rivera.
Tengo por cierto que en sus líneas generales aprobaran el acuerdo aunque puede que alguno de los barones defienda la continuidad de las diputaciones. Suprimirlas, condición pactada con Ciudadanos, tiene en contra a varios dirigentes territoriales. Entre otros, Susana Díaz, presidenta de Andalucía. Visto que lo pactado en relación con la reforma laboral aprobada en su día por el PP es origen de informaciones contradictorias (Luis Garicano, dirigente de C*s, niega que vaya a ser derogada), es posible que el sanedrín socialista reclame detalles del alcance de la «reforma de la reforma». Si va o no a ser derogada como había comprometido el PSOE en el programa con el que se presentaron a las elecciones. Tras el apoyo recibido de la militancia (participó el 51,4% de los afiliados) es lógico que el Comité Federal dé luz verde a Pedro Sánchez para afrontar la investidura contando con el apoyo de Ciudadanos. A resultas del rechazo del PP y de Podemos, en la primera vuelta, en principio, el candidato solo podrá sumar 130 síes , cifra inferior a la de noes, pero a partir de ahí, de manera discreta, desde la cúpula del PSOE intentarán convencer a algunos de los grupos que concurrieron a las elecciones bajo la bandera morada de Podemos para que cambien el sentido de su voto en la segunda vuelta. Sería el caso de Compromìs que en Valencia gobiernan en coalición con los socialistas. Sólo son cuatro diputados, pero lo que Sánchez persigue (lo intentará también con Alberto Garzón de IU), es allegar apoyos para no dejar a Pablo Iglesias el monopolio del discurso de la izquierda.
Pedro Sánchez sabe que tiene pocas posibilidades de que la investidura prospere, pero es economista y sabe que su discurso de candidato es una inversión. Una magnífica inversión en términos de imagen. Aspecto importantísimo en estos tiempos en los que la democracia va camino de mutar en «telecracia» y la política en «videopolítica». Atentos, pues, a la pantalla.

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