Victoria Lafora – Al albur de las encuestas.


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

Si queda alguna posibilidad de que los españoles no tengamos que volver a las urnas el 26 de junio, lo van a decidir las encuestas. De momento, y tras el tenso debate de la investidura fallida, las relaciones entre los partidos que podrían configurar una alternativa están muy dañadas. Hay quien aventura que definitivamente rotas.
Como nadie quiere cargar con el lastre de ser responsable de una repetición electoral, no por pundonor político sino por el coste en votos que le pueda suponer, todos van a intentar reabrir unas negociaciones que, en los últimos setenta y cinco días, se han demostrado imposibles.
El PP, que este fin de semana retoma con fuerza sus actos de precampaña electoral, es el que tiene más claro la imposibilidad de sumar apoyos a su propuesta de gran coalición. Solo queda por saber un dato clave: si Rajoy seguirá siendo el candidato después de los gestos de despedida a los suyos con los que el viernes cerró su última intervención desde la tribuna. Dos meses es muy poco tiempo para consolidar un nuevo candidato, pero solo una cara nueva en la política nacional, alejada de los escándalos de Madrid y Valencia, podría ayudar a paliar el precio que van a tener que pagar por la corrupción que les rodea. Conviene no perder de vista a Núñez Feijóo.
El PSOE y Ciudadanos esperan que su esfuerzo por pactar y el coraje de intentar, al menos, el desbloqueo de las instituciones, les haga sumar votos en las encuestas.
El fracaso del viernes, inédito en la democracia de este país, les da, sin embargo, más margen para negociar. Los socialistas deben cuidarse de que un nuevo golpe de efecto del estratega Pablo Iglesias los envíe al rincón de los «intransigentes»; culpables del coste económico y político de otra cita electoral.
¿Y en qué lugar queda Podemos? Seguramente han afianzado y consolidado a sus votantes más genuinos. Las asambleas del 15M, las mareas, han visto sus expectativas reflejadas en la dureza dialéctica de Pablo Iglesias. Queda por ver el grado de entusiasmo, ante el espectáculo del Hemiciclo convertido en un plató de televisión, de los votantes «prestados» del PSOE y de Izquierda Unida. El abandono del ex fiscal Jiménez Villarejo, que ha dejado incluso la militancia, puede dar alguna pista.
Pese a que Iglesias volvió a reclamar, esta vez desde la tribuna, su vicepresidencia del Gobierno como condición sine qua non para un pacto con los socialistas, unas malas perspectivas reflejadas en los sondeos podrían rebajar sus exigencias y convertir esos sueños de los que habló a sus señorías en duras realidades.
Es casi imposible el acuerdo, pero lo dicho: las encuestas tienen la última posibilidad de que no nos veamos, otra vez, convocados a votar.

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