Antonio Casado – Olvidado bien común


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Arnaldo Otegui, el resucitado, nos recuerda desde las primeras páginas de los periódicos que más le valiera a la clase política española ponerse las pilas ante un entorno nacional e internacional cada vez más hostil.
Un nuevo banderín de enganche para la desconexión del Estado no es la mejor noticia para unos dirigentes incapaces de cumplir el mandato de las urnas. El mandato es el de la gobernabilidad y el clarinazo del ex etarra, después de abandonar la prisión, debería ser un activador del sentido de Estado que se echa de menos entre los primeros partidos del recuento electoral del 20-D. Sobre todo los que dicen profesar un inequívoco compromiso con el orden constitucional vigente.
No están a la altura de las circunstancias. Aunque con matices en unos y otros, su actitud no es la exigida por imperativos del bien común. De sus argumentos desaparecen los intereses generales en favor de estrategias de partido o supervivencia de sus líderes. Y si hemos de ser meramente descriptivos, en la España de los cuatro en línea no pueden repartirse las culpas a partes iguales. En el arco parlamentario vemos a dos fuerzas extremas (PP y Podemos) que prolongan el vacío de poder que padecemos y dos fuerzas centrales (PSOE y Ciudadanos) que hasta ahora han hecho todo lo posible por desbloquearla.
La ciudadanía ha tomado nota. Una encuesta de Metroscopia publicada el pasado fin de semana refleja una mayor contrariedad entre quienes creen que el «no» final a la candidatura de Pedro Sánchez es una mala noticia (48% frente a 36%), pero más significativa es la opinión de los propios seguidores de Podemos, teóricamente más afines al PSOE, respecto a la conducta de bloqueo mantenida por su líder, Pablo M. Iglesias.
Su aversión a los socialistas reproduce el histórico enfrentamiento de estos con los comunistas y se le está volviendo en contra. En todo caso, la citada encuesta nos dice que la mitad de los votantes de Podemos están en desacuerdo con el rechazo a Sánchez (el 33% cree lo contrario).
Tampoco sale mejor parado en la encuesta el PP, que es el otro partido que coincide con Podemos en el rechazo a los socialistas. Aunque la mayoría de sus votantes consideran una buena noticia el rechazo a Sánchez (72% frente al 15%), es un secreto a voces que ahora el PP aparece cono un partido desestructurado, acosado por la corrupción y el inmovilismo y con direcciones interinas en varios territorios.
Políticamente cautivo de las opciones que aún le quedan para continuar en el poder, trata de aparentar unidad en torno a su jefe de filas, Mariano Rajoy, presidente del Gobierno en funciones. Pero la encuesta de Metroscopia aporta un dato demoledor: A la pregunta de si cree que el tiempo de Rajoy ya ha pasado y que debe ceder el paso a un nuevo líder, responde afirmativamente un 80% de los encuestados, mientras solo un 17% dice que no.

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