Fermín Bocos – Rectificar es de sabios


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Rectificar es de sabios. Lo ha hecho el Gobierno por boca del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, anunciando que España considera «inaceptable» el acuerdo entre Alemania y Turquía (firmado en nombre de la UE) para deportar a este país asiático a los refugiados que se encuentran en Europa. La rectificación tiene su historia puesto que hace unos días Mariano Rajoy salió de la cumbre celebrada en Bruselas para analizar el acuerdo dando por bueno lo pactado entre Berlín y Ankara. Los firmantes sabían que la mayoría de los refugiados son sirios que huyen de una guerra civil que dura ya cinco años. Tampoco ignoraban que como tales les asiste el derecho de asilo visto que los tratados internacionales (Ginebra, Carta de la UE) son inequívocos: no se pude deportar a contingentes enteros de población y es ilegal trasladar a un refugiado a un país en el que no se respeten los Derechos Humanos. En este caso Turquía, país en el que los adversarios del presidente Erdogan son encarcelados tras juicios sin garantías y al tiempo que son silenciados los medios críticos con el Gobierno.
Vistos los resultados de las elecciones regionales celebradas en Alemania: negativos para el partido de la señora Merkel y favorables a Alternativa para Alemania, partido de extrema derecha que había centrado su campaña en el rechazo a la política seguida con los refugiados, parece claro que el pacto con los turcos (presentado como una suerte de enmienda a la política de acogidas del Gobierno federal) fue un último intento por cambiar la intención de voto de los partidarios de expulsar a los refugiados.
Volviendo a España, cabe pensar que Rajoy asistió distraído a la reunión de Bruselas abstraído como se le ve a todas horas por su rechazado sudoku de investidura. No reparó en las consecuencias de lo acordado o no le preocupaban. El impulso para la rectificación obedece a la presión de los partidos de la oposición unida a la opinión publicada. Crítica, en general, con el pacto, tras recordar que no se puede confundir a un refugiado con un emigrante económico. Merkel intentó sacar un conejo de la chistera en vísperas de la elecciones y Rajoy no se tomó la molestia de leer la letra pequeña del acuerdo. Con una autonomía de criterio que le honra, la rectificación del ministro García Margallo devuelve tono a nuestra presencia en la UE. Rectificar es de sabios, incluso estando en funciones.

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