Fermín Bocos – Una «conspiración»


MADRID, 1 (OTR/PRESS)

Mariano Rajoy no se mueve. Está a la espera del resultado de las maniobras de Pedro Sánchez empeñado en cazar con Pablo Iglesias y en pescar con Albert Rivera. A ojos de los círculos moclovitas el incierto futuro de las negociaciones a dos bandas emprendidas por el líder socialista justifica el quietismo de Rajoy. Pero no todos en el PP piensan de la misma manera. Cien días dan mucho de sí y aunque estamos en el siglo XXI, no hemos dejado atrás la decimonónica costumbre de las conspiraciones. En estos tiempos ya no se lleva el embozo y la contraseña para acudir a secretas reuniones. Todo lo contrario. La intriga puede cursar a la vista de todos. ¿Cómo? Propalando rumores. Poniendo en circulación a través de la Red historias armadas para resistir un primer test de lógica. ¿Con qué finalidad? Pues en búsqueda del rédito que siembra la duda. Citaré un ejemplo. Circula por el ciberespacio madrileño una especie que ha sido bautizada como «Operación Monti». En alusión al profesor que tras el descalzaperros que dejó en herencia Berlusconi fue cooptado a la Presidencia del Consejo de Ministros de Italia. Monti, fue presentado ante la opinión pública como un independiente, un hombre «por encima de la política», una especie de Cincinato dispuesto a sacrificarse por la República. Contó con el apoyo explícito de los poderes económicos del país transalpino y también con los mandarines de Bruselas.
En el caso que nos ocupa quienes en España están enredando alrededor de la cúpula del Gobierno en funciones, han puesto en circulación el nombre del todavía ministro Luis de Guindos como pretendido aspirante a sustituir a Mariano Rajoy.
De Guindos que no es militante del PP, en su ir y venir a Bruselas ha trabado buenas conexiones en el sanedrín que marca el rumbo económico de la UE. Lo mismo que se destacó en su día en relación con Mario Monti. La intriga digital une al nombre de De Guindos el de José Manuel Soria, a la sazón ministro de Industria, Energía y Turismo. Al experimentado político canario le atribuyen el papel de futuro presidente del Partido Popular. ¿Qué base otorga credibilidad a esta supuesta operación para relevar a Mariano Rajoy en el supuesto de que se repitan las elecciones y el resultado fuera parejo al actual? Ninguna. Mejor dicho, hay una pero es más que opinable. Me refiero al inmovilismo de quien en estos cien días de espera ha dejado la iniciativa política en manos Pedro Sánchez. Ya se sabe que Rajoy tiende a coincidir con aquél decir de su paisano Pío Cabanillas según el cual, a veces, en política, lo urgente es esperar.

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