Más que palabras – Asesinatos a pie de página


MADRID, 1 (OTR/PRESS)

Que la comunidad cristiana de Pakistán sea, nuevamente, víctima

del terrorismo es noticia, casi casi, a pie de página. El otro día en

la sección de cartas a la redacción, el lector de un periódico se

preguntaba cuál es la diferencia entre los atentados de Bruselas y

los de Lahore para que el tratamiento informativo entre uno y otro

ataque terrorista sea tan diferente. El asunto es que en Lahore

hubo más muertos pero !claro! está en Oriente y las víctimas eran

familias cristianas que estaban celebrando el domingo de

Resurrección, lo que el papá Francisco, llama «los nuevos Mártires

de nuestro tiempo». El dolor de los suyos es el mismo y las pérdida

idéntica, pero Bruselas es el corazón de la vieja Europa, y parece

que los muertos ¡desgraciadamente! también tienen categorías

diferentes.
La matanza de Pakistán se produjo el domingo de Resurrección

porque allí los católicos, tradicionalmente, para celebrar la Pascua

comen con su familia y por la tarde según tienen por costumbre dar

un paseo por el parque. Eran las 7:00 de la tarde y Yusuf Farid, de

28 años, maestro de una escuela coránica espero el momento de mayor concentración de gente para hacerse estallar. Dicen que quería enviar un mensaje al primer ministro, un islamista demasiado moderado, amigo de Occidente, y para hacerlo quitó la vida a 72 personas, de las cuales 29 eran niños e hirió a más de trescientos: «Iban a por los cristianos que celebraban la Pascua, pero mataron a muchos de sus hermanos musulmanes. He visitado a las víctimas y ha sido realmente difícil porque había muchos niños de apenas cuatro o cinco años cristianos y musulmanes heridos o asesinados en este terrible atentado», aseguraba el arzobispo de la zona que apenas tenía consuelo. Para los autores la cosa estaba clara «estábamos esperando esta ocasión para poner en marcha los ataques de martirio anual que iniciamos este año», dijo al reivindicar el atentado un portavoz de los terroristas de una filial de Daesh.
No soy una persona especialmente religiosa, pero respeto

profundamente a quienes encuentran respuestas en la religión que

a otros nos resulta mucho más difícil. Los católicos creen en el

perdón pero lo peor no es perdonar si no justificar la indiferencia y

la injusticia. Hace tan sólo unos días fueron asesinadas en Adén

-capital de Yemen- cuatro Misioneras de la Caridad (las monjas de la Madre Teresa de Calcuta), en un asalto cometido por hombres uniformados, en el que murieron 13 personas más.
Las religiosas asesinadas las hermanas Anselm (india), Marguerite y Reginette (ruandesas) y Judit (keniana) fueron ejecutadas a sangre fría. Según Médicos sin Fronteras llevaban las manos atadas a la espalda y habían recibido un tiro en la nuca.
Los asaltantes dispararon indiscriminadamente contra los 80

residentes del asilo que atendían las religiosas, pero a ellas las

buscaron específicamente para rematarlas. Solo una pudo esconderse y relatar la terrible pesadilla. El por qué del ataque hay que buscarlo en una persecución religiosa de las muchas que, a diario, están ocurriendo en todo el mundo y de las que apenas nos ocupamos

Ya sabemos que la historia está plagada de muertos en nombre de

la religión, que desde el principio de los tiempos los hombres se

han matado por defender sus creencias pero ahora lo más miserable y bochornoso es que se hacen distingos entre las víctimas. No es igual que los terroristas golpeen los símbolos de Occidente, que lo hagan en las zonas pobres del planeta y los medios de comunicación tenemos mucho que ver en eso. Está claro que los más pobres, sólo se merecen eso, unas pocas líneas a pie de página, hasta cuando mueren.¡Qué vergüenza!

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