Victoria Lafora – La suerte de la Infanta.


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

La infanta Cristina está prácticamente desimputada, o sea, libre de cargos, en la macrocausa del caso Noos. Primero fue el fiscal Horrach quien se convirtió en su más eficaz abogado defensor. Luego la abogada del Estado quien, llevada de su celo en la defensa de la hermana del Rey, llegó a cuestionar, en la sala de la Audiencia del Tribunal Superior de Palma, que Hacienda «somos todos». Y ahora el seudo sindicato Manos Limpias que hizo de su acusación contra ella una forma de enriquecerse.
La abogada de esta organización, cuyo máximo dirigente está detenido por extorsión y chantaje, era la única que sostenía la acusación contra la infanta por fraude fiscal, basada en los gastos de Noos desviados a la empresa familiar Aizoon de los que disfrutó la familia Urdangarin.
Tras la denuncia del abogado de la infanta, y padre de la Constitución Miguel Roca Junyent, relatando a la policía que Miguel Bernad, secretario de Manos Limpias y ex dirigente de Fuerza Nueva, había exigido tres millones a ciertas entidades bancarias a cambio de retirar la acusación contra Cristina de Borbón, es imposible que el Tribunal de Palma, que juzga el caso, permita a esta organización seguir personada en la causa.
Así pues, por esas carambolas del destino, la hija pequeña de Juan Carlos de Borbón, el primer miembro de la familia real que se ha visto sentada en un banquillo, y que pese a ello se ha negado a renunciar a sus derechos dinásticos haciendo un daño innecesario a la institución, posiblemente será declarada libre de cargos.
La ejemplaridad de su paso por el banquillo, que sí corroboraba la máxima de que la Justicia es igual para todos, queda mermada por esta suerte de circunstancias que desvirtuaron el papel que la ley atribuye a la fiscalía y la abogacía del Estado y el descubrimiento de que los acusadores justicieros eran supuestamente unos chantajistas. Qué duda cabe de que su exculpación por falta de pruebas habría permitido lavar su imagen con mayor honra.
En medios jurídicos causaba extrañeza que Manos Limpias pudiera personarse en tantas causas de renombre y dispusiera de fondos suficientes para hacer frente a las fianzas. Sus fuentes de financiación, las que le permitían contratar abogados de prestigio, siempre fueron un secreto. Ejercer la acusación particular no es gratuito. Conviene recordar que el partido de Rosa Díaz, UPyD, se ha tenido que retirar en la causa abierta contra los responsables de Bankia, al perder todos los escaños que tenía en el Congreso y la financiación correspondiente.
En cualquier caso, en un país asolado por casos de corrupción, donde la opinión pública al borde la náusea, conoce cada día un nuevo asalto al erario, resulta demoledor comprobar que los «justicieros», quienes supuestamente luchaban contra la corrupción, al margen de sus orígenes fascistas, sean además unos chantajistas de la peor especie.

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