Cayetano González – Los silencios de Rajoy


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

En el PP suceden cosas inauditas. Se ve obligado a dimitir un ministro del Gobierno por haber mentido sobre las sociedades que tiene o ha tenido en paraísos fiscales y la persona que le ha nombrado guarda silencio. Detienen al Alcalde popular de Granada con gran parafernalia policial y mediática, quedando en libertad al cabo de unas horas, y el Presidente de su partido guarda silencio. En Valencia imputan a todos los concejales del PP por blanqueo de dinero, y el jefe de filas de los populares guarda silencio. En los mentideros políticos madrileños se habla con toda naturalidad de dos sectores claramente enfrentados en el seno del Gobierno -un grupo encabezado por la Vicepresidenta otro de ministros afines al Presidente-, y éste guarda silencio.
La imagen que desde hace ya tiempo transmite el PP es la de un partido que no tiene cabeza ni dirección. El Presidente de esta formación política está ocupado en ver qué pasa con el proceso de formación de gobierno y, eso sí, si hay nuevas elecciones, no renunciar a ser de nuevo el candidato. La número dos del partido, Maria Dolores de Cospedal, aparte de haber perdido en Castilla-La Mancha, se lleva a matar con la Vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Los vicesecretarios generales son una mezcla de bisoñez y de escasa consistencia política para ocupar esas responsabilidades, salvo el sempiterno Javier Arenas, que lleva en política prácticamente desde que hizo la primera comunión.
El PP ha perdido en las elecciones generales del pasado 20 de diciembre uno de cada tres de los votantes que tuvo en el 2011. Ese dato poco o nada parece importar a sus actuales dirigentes, empezando por Rajoy, a tenor de la nula autocrítica que sobre ese hecho han realizado en estos meses. A Rajoy lo único que le importa, al menos da esa impresión, es seguir en el poder y por eso no ha hecho ningún movimiento en estos tres últimos meses, confiando en que los intentos de Pedro Sánchez por formar gobierno y desbancarle de la Presidencia del Gobierno, fracasen.
A lo mejor esta estrategia le sale bien a Rajoy y en la hipótesis de unas nuevas elecciones el 26 de junio, consigue mejorar sus malos resultados de diciembre. Pero aun en ese supuesto, habrá que ver si es capaz de sumar con otras fuerzas políticas -con Ciudadanos, por ejemplo- y sobre todo que el partido de Rivera no se plante y ponga como condición sine qua non para apoyar al PP que Rajoy no sea en ningún caso el candidato a la investidura. El PP tiene en la actualidad muchos problemas, no siendo menor el del agotamiento de su líder, que alguna responsabilidad política debería asumir por los continuos casos de corrupción que asolan al partido de la gaviota.

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