Fermín Bocos – La culpa es del otro.


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Nadie quiere ser culpable. La tradición se cumple: en España y en política casi nadie asume responsabilidades por los actos fallidos. Todos los dirigentes señalan a otros cuando se les pregunta quién tiene la culpa de que vayamos a la repetición de las elecciones. Mariano Rajoy endosa la factura a Pedro Sánchez (por no aceptar la llamada «gran coalición»); Sánchez se la traslada a Pablo Iglesias a quien señala como el palafrenero de Rajoy que se negó a apoyar un gobierno progresista y Albert Rivera, el líder de Ciudadanos, reparte la responsabilidad entre todos por no haber sido capaces de anteponer los intereses generales a los cálculos partidistas. Para rematar la cosa, algunos medios hablan de fracaso o suspenso general.
Creo que exageran. Repetir las elecciones no es un drama, aunque en tiempos de crisis supone un gasto que se podría haber evitado y cualquier crítica por ese lado sí no es desmesurada, es razonable. Pero ya digo que no habría que trasladar a los ciudadanos la idea de que es un gran fracaso. La democracia es un régimen de opinión pública y en la duda o en situaciones de bloqueo político, la mejor salida está en las urnas. ¿Por qué pues hay tanto ruido en el sistema ante esa vuelta a las urnas? Pues porque a estas alturas de la película hay partidos que no quieren repetir las elecciones porque temen un resultado desfavorable. Aunque se han publicado algunas encuestas cargadas de intenciones partidarias, en general, los sondeos más solventes que hemos ido conociendo describen un panorama en el que el PP repetiría los resultados del pasado 20D con alguna variación al alza; el Partido Socialista se quedaría como está pero con tendencia a la baja; Ciudadanos podría mejorar algo su marca y la gran incógnita es la expectativa del posible «sorpasso» de Podemos al PSOE a resultas de una posible alianza del partido morado con Izquierda Unida aunque está por ver porque una cosa es la aritmética y otra muy diferente la Ley d»Hont que es la que, en última instancia, rige el reparto de escaños.
Según como se mire, repetir los comicios tiene sus ventajas.. Ahora ya sabemos a qué juegan los líderes de los partidos. Sabemos que lo que dicen en campaña se contradice con lo que hacen o intentan hacer después. En el caso de Pablo Iglesias, mucho airear que lo prioritario era hacer frente a los problemas de la gente (el paro, los desahucios ,el salario mínimo, acabar con la corrupción, etc.) para después ver que, en realidad, la prioridad era hacerse con las palancas del Estado. Y, qué decir de la estrategia seguida por Mariano Rajoy. Ha permanecido agazapado esperando el rédito que otorgan los errores ajenos, confiando en que los ciudadanos se olvidaran de los casos de corrupción que investigan los tribunales y volveran a votar al PP. También hemos visto cómo Pedro Sánchez era capaz de tragar toda suerte de humillaciones de Podemos con tal de reclutar apoyos para conseguir la investidura. Por no hablar de la facilidad para cambiar de criterio de otros -caso de Albert Rivera- que llegó a proponer un Ejecutivo presidido por un «independiente».
Ya digo ahora les conocemos un poco más; razón para afinar el voto o distanciarse a través de la abstención, partido al que, por cierto, los sondeos pronostican un notable crecimiento.

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