¿Pero volverá el PP a ser el más votado?


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

La pregunta es casi una de Pero Grullo: ¿Y después de este nuevo capítulo de la corrupción infinita el PP volverá a ser otra vez el partido más votado en la cita electoral del 26 de junio? Creo que no es preciso aclarar que me refiero al capítulo de la trama Púnica protagonizado por David Marjaliza y Francisco Granados, en el que el empresario ha tirado de la manta como no se recuerda con tal de salir mejor parado judicialmente, pese a que hunda definitivamente a su viejo amigo el superconsejero de Esperanza Aguirre.
Que no, que no voy a preguntar si Aguirre terminará al menos como Rita Barberá, porque ya es igual, lo de menos es cargar las tintas sobre una persona concreta, cuando en ese partido ya son tantos los señalados por el dedo corruptor que es imposible sabérselos y mucho menos repetirlos.
Marjaliza compra, Granados recalifica: de ahí sale esa cantidad de millones que marea al más templado.
De verdad que lo siento por esos jóvenes vicesecretarios que han nacido para sufrir, pues los mayores, empezando por el primero, de nombre Mariano, parecen fabricados de plástico.
Como Cospedal, cinco años callada y ahora pretende quitarse de encima su responsabilidad en el increíble incendio de Seseña, al lado de Valdemoro, la patria de Paco (Granados), ya lo sé, que nada tiene que ver lo uno con lo otro.
Y todo esto cuando acabamos de celebrar el quinto aniversario del nacimiento del 15-M, un hecho capital que señalaba un cambio de rumbo en la política española, cambio que los partidos están opacando y/o tergiversando no se sabe muy bien por qué.
Es como si el Rey de entonces hubiera dejado a Carlos Arias en la presidencia del Gobierno en lugar de proponer al Adolfo Suárez del «puedo prometer y prometo» reutilizado ahora por mi tocayo Sánchez, tocayo de nombre de pila, claro.
Al 15-M no hay que glorificarlo tanto si no es para llenarlo de contenido político e institucional, que es lo que no se ha hecho ni se hace, y que es la gran tarea pendiente.
Mucho más que esos infantiles o absurdos juegos que se traen los protagonistas del pos15-M.
Eso del PP y Ciudadanos enfrentados como sin pensar en el 27 de junio, Dios sea loado.
O los vaivenes inverosímiles del PSOE y de mi tocayo Sánchez, que no sé si seguirá pensando en un Gobierno de progreso con Iglesias y Rivera, que ya no quiero darle más vueltas pues todavía disponemos de unas semanas para repetir todo lo dicho en la minilegislatura de la palabrería y la decepción.
Pero ¿volverá el PP a ser el partido más votado? Todo es posible en mi querida España.

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