Fermín Bocos – Prometer sale gratis


MADRID, 23 (OTR/PRESS)

No es lo mismo hacer campaña que gobernar. Se hace campaña en verso y se gobierna en prosa. La frase de Robert Schlesinger, resume perfectamente el espíritu de estos primeros días de la pre campaña electoral. Mariano Rajoy asegura que se puede conciliar el cumplimiento del objetivo de déficit (exigencia de Bruselas) con la bajada de impuestos. Es probable que de tanto estar en funciones haya olvidado que hizo la misma promesa hace cinco años (20-N, 2011) argumentando que subir impuestos era el «sablazo que daban los malos gobernantes a los ciudadanos». El PP consiguió la mayoría absoluta (186 diputados) pero así que Mariano llegó a La Moncloa olvidó la promesa y subió los impuestos.
Pedro Sánchez que por no tener pasado como gobernante se puede permitir prometer el oro y el moro dice que tiene la fórmula para desterrar la incertidumbre que rodea el futuro de las pensiones. Tomen nota: un nuevo impuesto. Uno más, aunque lo presenta envuelto en un eufemismo, algo muy típico cuando se trata de disimular el palo. Lo llaman: «recargo de solidaridad». ¿Quien recibiría el sablazo?: las rentas y patrimonios más altos. Visto que Sánchez nada dice de revisar la fiscalidad que afecta a las grandes empresas multinacionales que hacen negocios aquí (pero tributan en Irlanda o Luxemburgo) cabe pensar que el hachazo lo recibirían los de siempre: empresarios y profesionales españoles, los mismos a los que viene exprimiendo el Gobierno Rajoy en los últimos cuatro años.
¿Qué se puede esperar de Podemos en materia de promesas? Pues por una parte la vuelta a la banca pública y por otra una redefinición de las funciones y atribuciones del ICO (Instituto de Crédito Oficial) para que a los préstamos que recibe del Banco Central Europeo puedan acceder las pequeñas y medianas empresas y las familias. A esa puerta, ahora, solo tiene acceso la banca privada. Visto lo sucedido con las cajas de ahorro (a fin de cuentas era bancos de titularidad pública), la propuesta del partido de Pablo Iglesias no parece una propuesta realista, pero hay que reconocer que a mucha gente le sonará bien. Y hablando de sintonía, qué decir de las promesas de Ciudadanos, cuyo líder, Albert Rivera, en pleno frenesí de pre campaña parece haber acampado en todos los platós de televisión proponiendo cosas que suenan tan bien al oído como la implantación de la llamada «mochila austríaca», una alternativa a la indemnización por despido. Consiste en la creación de una cuenta individual equivalente al 1% del salario que pasaría a administrar el trabajador en caso de perder el empleo. También recibirían un cheque destinado a la formación de los parados. Cada parado decidiría dónde se forma y el Gobierno (no los sindicatos o la patronal) pagaría a la empresa que ofreciera los cursos de formación. Suena bien. Como casi todo lo que se promete en campaña y encima, sale gratis.

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