Andrés Aberasturi – ¿Alguien ha visto a la esperanza?


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Parece ser que el presidente Obama visitará España próximamente, para ser exactos entre el 7 y el 11 de Julio. La pregunta es ¿quién lo recibirá? Porque pese a todas las promesas de que no habrá nuevas elecciones -sería un poco chusco- lo cierto es que no sólo nada parece arreglarse sino más bien al contrario y -mire usted por donde- el pueblo llano, según el CIS, cada vez menos preocupado por la falta de Gobierno. Hay veces que la interinidad se hace crónica y las cosas no van tan mal aunque desde luego no es lo mejor para España.
¿Pero por qué digo que el panorama es más desalentador? Ya sé que una cosa es la campaña o precampaña y otra la realidad; que una cosa son los sondeos y otra el recuento de votos en la gran noche de la urnas. Pero las posiciones están cada vez más enconadas, pintan cada vez peor para el PSOE y no parece que cambian para el PP ni Ciudadanos. Sólo la alianza de Unidos-Podemos anuncia el gran salto que desbancaría a Sánchez a un tercer lugar dejándolo en la posición más calamitoso de la moderna historia del PSOE. ¿Y entonces qué?

Pues tal y como van las redes sociales -ahora se hace la política de 140 caracteres- no parece que haya ninguna posibilidad de enderezar el asunto. Por una parte el cara a cara entre Iglesias y Rivera no fue precisamente de guante blanco; es evidente la imposibilidad de un apoyo mutuo incluso de una abstención. Por otra Ciudadanos y PSOE ya han dado por finalizado aquel pacto tan raro y no se esperan nuevas ediciones y menos aun si los socialistas pierden el segundo puesto. ¿Cabría un acercamiento entonces entre Podemos y PSOE? No lo veo porque acabo de leer -en tuiter, naturalmente- un comentario de Sánchez sobre el ahora generoso Pablo Iglesias; copio textualmente: «Ahora me tiende la mano el que me dijo que las tenía manchadas de cal viva, el que voto dos veces contra la investidura de un socialista». El ambiente entre Podemos y el partido de Ferraz no parece el más adecuado para llegar a ningún acuerdo e -insisto- menos aun si Unidos Podemos les superan en votos.
Luego queda el PP, ganador seguro por ahora de las elecciones predicando moderación, como me recomendaba mi madre, que se ha centrado en descalificar a sus únicos socios posibles que son los de Ciudadanos. Con el PP nadie quiere saber nada, pero claro, no contar con la fuerza más votada, tampoco va a resultar fácil. ¿Dar marcha atrás? Se han dicho demasiadas cosas mal dichas -casi groseras- que dejan huella; así por ejemplo lo de «qué parte del no, no ha entendido Rajoy» o el ya famoso «usted no es una persona decente». Difícil de remediar, tan difícil como lo de la «cal viva» de Iglesias a Sánchez.
Siempre se ha dicho que la política hace extraños compañeros de viaje, pero esos tópicos son ciertos alguna vez pero inciertos casi siempre. Personalmente no sólo no veo salida sino que creo que las cosas están aún más complicadas que en las elecciones anteriores. Y no sólo por los problemas personales entre los líderes; es que además en el seno de los propios paridos se oyen los silbidos de las navajas y, sobre todo, hay algo que es absolutamente fundamental como la reforma laboral (iniciada con Zapatero, no lo olvidemos) que unos se empeñan en mantener como única salida y otros en cargársela sin más como única solución al día siguiente de tomar la Moncloa.
¿Alguien ve a día de hoy una posibilidad de acuerdo? Pues que levante la mano y nos las explique porque el panorama -para mí- es desalentador. A ver si hay suerte y las cosas cambian en la recta final y se impone un poco la sensatez. No lo veo, pero la esperanza ya se sabe es lo último que se pierde.
Por cierto ¿ha visto alguien por algún lado a la esperanza?

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